Esperé hasta que fuera la familia de Onai quien hablara (y ya habló ) y también tener la serenidad personal para hacerlo después de tanto dolor. Y aunque aún hay que llegar a él y cerrar este círculo con certeza, quiero compartir esto con quienes estuvieron siguiendo esta historia desde el principio.
Durante estos días les pedimos ayuda para ellos una y otra vez. Y ustedes respondieron de una manera que nunca olvidaré.
Vi a un padre cruzar el país con amigos para intentar sacar a su hijo con sus propias manos. Vi a una esposa que no descansó (y aún no descansa) un solo minuto, sosteniendo la esperanza aun en las horas más difíciles. Vi a una madre llegar desde España convencida de que alcanzaría a abrazarlo. Vi amigos caer rendidos por el calor, deshidratarse, levantarse y seguir trabajando.
Llegaron donaciones, herramientas, plantas eléctricas, medicinas, alimentos, equipos, expertos, voluntarios, motorizados que trasladaban recursos sin conocer a la familia, médicos y clínicas que ofrecieron atenderlo gratuitamente, personas que pusieron a disposición ambulancias, traslado aéreo y rescatistas venezolanos, mexicanos, salvadoreños que hicieron lo que estaba a su alcance.
El resultado nos rompe el corazón. No pudieron llegar a el. Pero también deja una certeza inmensa: Onai nunca ha estado solo.
Pudo escuchar la voz de su papá y su esposa ahí. Sabe que afuera hay una familia y amigos que no han dejado de luchar por él, y miles de personas que, sin conocerlo, han hecho suyo ese esfuerzo.
No siempre podemos cambiar el desenlace de una tragedia. Pero sí podemos decidir cómo acompañamos a quienes la viven. Y en estos días Venezuela decidió acompañar, ayudar, donar, trabajar, rezar y no abandonar.
Gracias a todos los que tendieron una mano. Gracias a quienes estuvieron allí sin dormir, a quienes aportaron recursos, a quienes movieron cielo y tierra para intentar un milagro.
Aún es necesario llegar hasta él y darle a su familia la certeza y la tranquilidad que merecen. Hemos pedido ayuda a varias organizaciones para eso, y esperamos que puedan abordarlo en breve.
Ayer hablé con su madre y también abracé a su padre frente al edificio derrumbado donde Onai yace todavía, sin poder él abrazarlo. En ese momento mi corazón se partió, por él, por su familia, y por toda Venezuela.
Pero también quedó algo más: la certeza de que Onai sabe, sin ninguna duda, cuánto lo aman. Y eso, en medio de todo, es lo único que no se derrumba.
buenos días como amanecieron mis expertos en geopolítica, DDHH, petróleo, recursos naturales, ciencias de la tierra, sociología, biología, religión, artes marciales, política y otras cositas
El 30 de Julio tomé una decisión crucial: recopilar, analizar y publicar las actas recolectadas por Comando con Venezuela.
El CNE no publico resultados y dijo falsamente que fueron hackeados desde Macedonia del Norte. De ahí vino el nombre de la web
La historia en un hilo 🧵👇
Gabriel García Márquez tenía tanta razón cuando dijo: "lo importante es encontrar a alguien que, a estas alturas de la vida, te regale las primeras veces"
parte de ser hija es crecer y descubrir los traumas de tu mamá, te das cuenta de que nunca te contó ni la mitad de las cosas horribles por las que pasó en la vida. Cuanto más mayor te hacés, más te das cuenta de que fuiste criada por una supermujer disfrazada de persona común 🤍