⚠️LA NIÑA QUE NO PIDIÓ QUE LA SALVARAN, SOLO QUERÍA SALVAR A SU HERMANO.
Hay despedidas que nadie alcanza a escuchar.
Hay héroes tan pequeños, que el mundo solo conoce su grandeza cuando ya no están en este mundo.
Entre toneladas de concreto, oscuridad y silencio, una niña de apenas 11 años permanecía atrapada junto a su mamá y su hermanito Moisés, de 9 años. Atrapada entre los escombros, inmóvil y seguramente con dificultad para respirar, tenía algo que sería su herramienta.
TODAVÍA TENÍA UNA VOZ.
Mientras los rescatistas buscaban sobrevivientes entre los edificios destruidos por el terremoto, esa pequeña comenzó a guiarlos desde debajo de los escombros. Les decía hacia dónde avanzar, les indicaba donde estaban y esa voz sería clave para que los rescatistas los encontraran.
El rescatista Duarte, con la voz entrecortada y sin poder contener las lágrimas, contó después que jamás olvidará aquel momento. Relató que la niña nunca dejó de hablarles, nunca dejó de orientarlos, aun cuando sus fuerzas se apagaban poco a poco.
Su mamá ya había fallecido.
La niña, por su parte, en lugar de pensar en sí misma, siguió luchando por una sola razón, que su hermanito pudiera vivir.}
No pidió que la rescataran primero.
No suplicó por su vida.
Solo continuó guiando a quienes intentaban llegar hasta ellos.
Cuando finalmente lograron abrir un camino entre el concreto, Duarte recuerda que, en los últimos minutos, la niña les decía que ya podía ver la luz, que ya casi llegaban. Los rescatistas aceleraban cada maniobra con la esperanza de alcanzarla a tiempo.
Pero su pequeño cuerpo ya había entregado todo lo que tenía.
Falleció apenas unos instantes antes de que pudieran sacarla de entre los escombros.
Como si hubiera esperado únicamente a cumplir la misión que ella misma se había impuesto, SALVAR A SU HERMANITO.
Pero hay otro detalle que ha conmovido profundamente a quienes conocieron esta historia...
El nombre Moisés significa "salvado de las aguas", en referencia al personaje bíblico que fue rescatado para tener una nueva oportunidad de vida.
Los rescatistas dicen que, después de todo lo ocurrido, ya no lo ven como una simple coincidencia, porque aquel niño también fue salvado. No de un río, sino de una montaña de concreto.
Y fue su propia hermana quien lo condujo hacia la vida.
Hoy Moisés permanece estable en un centro asistencial. Está vivo porque una niña de apenas 11 años decidió entregar hasta su último aliento para protegerlo.
Sin embargo al conocer esta historia, muchas usuarios afirman que la niña, ya no estaba y que seguramente fue su alma que guío a los rescatistas.
Por otro lado, su madre murió sin saber lo que sucedió con sus hijos.
Pero quizá, donde quiera que esté, hoy ya sabe que su hija hizo lo imposible para que su hermano siguiera viviendo.
A veces los héroes no llevan uniforme.
A veces tienen apenas 11 años.
Y aun así, son capaces de dar absolutamente todo por la persona que más aman.
Que el nombre de esta pequeña nunca se pierda entre los escombros del tiempo. Porque algunos corazones dejan de latir, justo después de haber salvado otro.
#venezuela #ultimahora #news #terremoto #Solidaridad
Soy una mujer de ciencia, pero, el sobrevivir cinco días sin hidratación ni alimentos, en espacios pequeños y rodeados de contaminantes, solo puede ser un milagro de Dios.
“Me cayó todo el edificio encima…”
Así narró el pequeño Mateo su terrible experiencia dentro de la Residencia Militar, tras el colapso que lo dejó atrapado entre los escombros.
Contó que, después del derrumbe, una grieta se abrió entre la destrucción y le permitió ver hacia afuera. Por esa mínima abertura, también pudieron verlo a él. Un hilo de luz en medio de la oscuridad absoluta.
Pero lo que más conmueve es cómo describió el momento en que logró salir con vida:
“Apareció un señor… y me estiró la mano, así como que si fuera Jesús”.
Mateo no sabe cómo ocurrió. Tenía todo ese peso encima, pero aquel hombre movió lo que parecía imposible, lo cargó, le dio una venda y luego desapareció para nunca más ser visto.
“Eso fue un milagro”, dijo el pequeño. En medio del polvo, los gritos y las ruinas, una mano le dio la paz que tanto necesitaba. Una presencia que llegó cuando todo parecía perdido, lo levantó de entre los escombros y se fue sin dejar nombre, sin pedir nada.
Hay historias que no se explican con la razón, solo se sienten con el corazón. La de Mateo es una de ellas: la de un niño que sobrevivió donde todo se derrumbó, y que a través de una grieta recibió una mano que pareció enviada del cielo.
#Venezuela #Sobreviviente #Niño #Testimonio
El equipo jordano de rescate liberó con vida a un niño de entre los escombros en Caracas, seis días después de los terremotos que sacudieran el norte de el país
#30Jun | Rindieron homenaje a Tsunami con un mural en el municipio Carrizal, Miranda. La obra fue realizada por el artista Nicola Talento.
El border collie, rescatado del maltrato y entrenado por Jorge Beens, suma más de 25 localizaciones de sobrevivientes en su trayectoria.
Actualmente, Tsunami participa activamente en las labores de búsqueda tras los terremotos del 24 de junio.
#Venezuela. 🆘️. Mision de rescatistas de Jordania logra rescatar con vida a un pequeño de 3 años hoy 30 de Junio en la madrugada, sexto dia despues del terremoto‼️ via @itvnews
Para muchas personas Venezuela es un negocio milmillonario con muchas oportunidades: reestructuración de deuda, grandes comisiones por contratos del régimen, acceso, permisos y la nueva industria, lavado de imagen de la dictadora Delcy Rodríguez.
Pero para nosotros, Venezuela es nuestro país, nuestro hogar. La hemos llorado y sufrido mucho tiempo, en estas décadas perdimos familiares, amigos, el trabajo de generaciones y mucho más. Por ello, cuando las fuerzas inmorales del mal, intentan hacer negocio con nuestro sufrimiento, es nuestro gran deber enfrentarlo.
Nuestro país fue saqueado por el chavismo, y ahora, en sus últimas, actores internacionales intentan terminar de saquear lo último que queda brindando respiración artificial a los Rodríguez.
Nosotros vamos a combatir a esa gente, porque para nosotros esto no es dinero fácil o petróleo, es nuestro hogar, y lo vamos a recuperar.
A todos los venezolanos que me leen, vamos a unirnos contra el mal, todos juntos podemos vencerlo.
Los quiero y abrazo en estas horas.
#Venezuela. Recibo esta información de fuente en el terreno sobre lo que pasó ayer en la Residencias OASIS BEACH, JX6Q+2M8, Maiquetía 1162, La Guaira, que tanto habiamos nombrado hasta antier, de personas pidiendo ayuda para sus familiares ahi atrapados:
Segun la informacion, ayer llegaron varias camionetas del DGCIM y un alto funcionario de la gobernacion, cerrando la Calle y exigiendo que toda la actividad debía dirigirse hacia un apartamento específico, localizado en el penthouse, (PH).
Segun lo que recibo, supuestamente habían unos fusiles R15 que pertenecian a la escolta del gobernador y que todas las maniobras de rescate debían ser dirigidas a ese sitio...dichos fusiles debian estar en un recipiente amarillo.
Esto causó molestia entre los rescatistas que estaban abocados a una información de personas vivas en los escombros
Incluso llevaron tropas de infantería de marina para apoyar en esa tarea ... en las fotos: Los de negro son los DGCIM, los de chalecos verdes soldados infantes de Marina. Nótese lo impecable y limpio de su uniforme.
Fusiles R15 escondidos en un apto privado?
Solo asi llego la "ayuda tecnica"...
El Topo Mayor, Hector Mendez, mexico 80 anos e infinita experiencia en salvamento, no tenemos palabras para agradecerles .
En medio de la tragedia causada por el terremoto, los rescatistas han demostrado el valor más noble del ser humano: arriesgar su propia vida para salvar la de otros. Con valentía, entrega y un profundo sentido de servicio, han trabajado sin descanso entre los escombros, llevando esperanza a quienes más lo necesitan.
Su labor es un ejemplo de solidaridad, coraje y amor por el prójimo. Hoy reconocemos y agradecemos a cada rescatista, voluntario y miembro de los equipos de emergencia que, con sus manos y su corazón, han ayudado a salvar vidas y a mantener viva la esperanza de todo un país. 🇻🇪❤️🙏��� Gracias.
#raymatoday
Gracias, Jesús, @CommanderRomero por hablar con la autoridad moral de quien ha dedicado casi cuatro décadas a servir a Estados Unidos y a defender sus mejores valores. Me permití traducir la carta al español. Venezuela agradece tu voz firme, respetuosa y valiente. 🇺🇸🇻🇪
Carta abierta al embajador Barrett
Jesús Romero
@CommanderRomero · @usembassyve
Estimado embajador Barrett:
Mi nombre es Jesús Daniel Romero. Soy estadounidense de nacimiento, hijo de padre venezolano y madre estadounidense. Serví con orgullo a Estados Unidos durante más de 22 años en servicio activo en la Marina de los Estados Unidos, de la cual me retiré como oficial de Inteligencia Naval. Posteriormente, trabajé durante otros 15 años como especialista en Operaciones de Inteligencia del Departamento del Ejército, hasta mi jubilación del servicio federal en 2022. A lo largo de mi carrera también presté servicio a nuestro país en varias naciones de América Latina, desempeñando funciones diplomáticas en apoyo al Departamento de Defensa y contribuyendo a los intereses de seguridad nacional y a los objetivos de política exterior de Estados Unidos.
Los valores de Estados Unidos —la libertad, la justicia, la dignidad humana y el Estado de derecho— no son para mí simples ideales. Son principios que he defendido durante toda mi trayectoria militar y civil.
Como muchas otras personas, escuché con atención su reciente entrevista. Debo decirle que sus declaraciones me decepcionaron profundamente. Contrastan de manera evidente con los valores a cuyo servicio y defensa he dedicado mi vida.
La relación con cualquier gobierno nunca debe establecerse a costa de la claridad moral, particularmente cuando se trata de un régimen ampliamente cuestionado por su historial en materia de derechos humanos. En un momento en el que el pueblo venezolano sufre las consecuencias de un devastador desastre natural, muchos percibieron sus palabras como innecesariamente condescendientes con quienes ejercen el poder, en lugar de solidarias con las víctimas.
Haya sido esa o no su intención, las palabras importan. Las declaraciones públicas de un embajador de Estados Unidos tienen un peso enorme, especialmente durante los momentos de crisis. La historia suele recordar no solo las decisiones que toman los funcionarios públicos, sino también las palabras que eligen cuando la gente busca liderazgo, compasión y claridad moral.
No he logrado encontrar a una sola persona que haya expresado públicamente su apoyo o acuerdo con sus comentarios. Por el contrario, la reacción pública abrumadora ha sido de decepción, incredulidad y preocupación. Eso, por sí solo, debería invitar a una pausa y a una reflexión.
Le pido respetuosamente que considere el impacto que sus palabras han tenido sobre innumerables venezolanos, entre ellos muchos que durante años han visto a Estados Unidos como un faro de libertad, justicia y esperanza. En medio de un momento de profundo sufrimiento humano, muchos esperaban empatía y claridad moral por parte del representante de Estados Unidos. Lamentablemente, sus declaraciones transmitieron algo muy distinto.
Como alguien que ha dedicado casi cuatro décadas al servicio de esta nación, vistiendo el uniforme, trabajando en labores de inteligencia y cumpliendo misiones diplomáticas en el extranjero, me sentí obligado a expresar mi profunda decepción. El servicio público se mide, en última instancia, no solo por los cargos que ocupamos, sino por los principios que defendemos cuando más se ponen a prueba.
Respetuosamente,
Jesús Daniel Romero
Capitán de Corbeta, Marina de los Estados Unidos (Ret.)
Especialista en Operaciones de Inteligencia, Departamento del Ejército (Ret.)
@nayibbukele Pedimos a DIOS que les de guia a los rescatistas para que encuentren a las personas con vida.
Señor Jesucristo, por favor, alumbra la mente de esas personas que buscan sobrevivientes te lo pedimos en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo, Amén. 🙏🏼🙇🏻♂️🇻🇪🫂🇸🇻.
Llevamos 28 horas tratando de rescatar de los escombros a Hernán Alberto Gil Flores, de 44 años, quien permanece atrapado en el centro comercial Galerías Playa Grande.
Equipos de varios países nos están ayudando a lograrlo, ya que la complejidad de la estructura, su inestabilidad, las lluvias de ayer y las réplicas han hecho de este uno de los rescates más difíciles que hemos enfrentado.
Sin embargo, a pesar de todas estas dificultades, Hernán continúa respondiendo y hemos logrado mantenerlo hidratado, por lo que tenemos la esperanza de que este rescate será un éxito.
Con la ayuda de Dios, lo lograremos.
🚨👮🚨 Que este nombre no se pierda entre los escombros: Leonardo Javier Ruiz Blanco, funcionario del CICPC señalado públicamente como el agente que intentaba apropiarse de una suma de dinero encontrada entre las ruinas y que fue increpado por la comunidad. Y que nadie finja sorpresa. El CICPC forma parte del aparato de seguridad dirigido por Diosdado Cabello. De tal palo, tal astilla. Son iguales a sus jefes: frente a la desgracia del pueblo no ven víctimas; ven una oportunidad para robar. ¡Circulen esta imagen!
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐜𝐮á𝐧𝐝𝐨
𝘌𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘜𝘯𝘪𝘥𝘰𝘴 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘢 𝘢 𝘝𝘦𝘯𝘦𝘻𝘶𝘦𝘭𝘢 𝘢 𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘵𝘢𝘳𝘴𝘦 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘦𝘴𝘤𝘰𝘮𝘣𝘳𝘰𝘴. 𝘘𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘭𝘢 𝘦𝘯𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘦 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘨𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘨á𝘯𝘥𝘰𝘴𝘦𝘭𝘢 𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘩𝘦𝘳𝘦𝘥𝘦����𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘯𝘢𝘳𝘤𝘰. 𝘗𝘳𝘦𝘴𝘪𝘥𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘛𝘳𝘶𝘮𝘱: 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘤𝘪𝘴𝘪ó𝘯 𝘯𝘰 𝘦𝘴 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘳𝘳𝘦𝘤𝘵𝘢. 𝘛𝘰𝘥𝘢𝘷í𝘢 𝘦𝘴𝘵á 𝘢 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
A esta hora, en La Guaira y en tantas otras ciudades golpeadas de Venezuela, equipos de rescate escarban entre el cemento buscando vida, y muchos de ellos llegaron de Estados Unidos. Hay aviones norteamericanos aterrizando con agua, con medicinas, con esperanza. Esa es la América que ayuda, y hay que decirlo sin tacañería ni rencor: en la peor hora de Venezuela, Washington ha tendido la mano, y por eso, gracias. La necesitábamos y la necesitamos.
Pero en esas mismas horas, esa misma potencia le ha cerrado el paso a la única mujer que también quiere bajar de un avión para ayudar: María Corina Machado. Y ahí, presidente Trump, algo se ha torcido. Porque no puede ser que la bandera que envía rescatistas le niegue el cielo a quien solo quiere arrodillarse junto a esos escombros, con los suyos, a cargar agua y a llorar a sus muertos.
Conviene mirar de frente lo que acaba de pasar, porque lo explica todo. Según ha revelado la prensa y relata su propio entorno, cuando Machado preparó su regreso tras el terremoto no fue el régimen el primer muro: fue Washington. La CIA impuso su criterio y convenció al presidente de que «no había condiciones». El secretario Rubio la respaldó, pero su voz no pesó. Ella no se resignó: llamó directamente a Trump, que dio marcha atrás, le garantizó protección y bendijo el viaje. Antes del mediodía ya volaba hacia Panamá, a un paso de su tierra. Y entonces, a último momento, la operación se suspendió y la dejaron a su suerte en pleno aire, con una advertencia que sus colaboradores describieron como «una amenaza». Mientras tanto, el régimen de la «presidenta encargada» Delcy Rodríguez cerraba el espacio aéreo para rematar el bloqueo.
Permítame hablarle claro, presidente. Usted hizo lo más difícil y lo más valiente: sacó de Caracas al narcotirano, al hombre que un tribunal de su propio país acusa de encabezar un cartel que envenenó a medio continente. Fue un acto histórico y se lo reconocemos. No lo eche a perder ahora dejándose convencer de que la «estabilidad» consiste en entregarle las llaves a su número dos. Eso no es estabilidad: es el mismo cartel con otra cara. No se combate al narcotráfico de día para cortejarlo de noche. No se puede, presidente, andar de amores con los narcotraficantes.
Porque la persona correcta no es ningún misterio ni ningún cálculo de despacho: es, precisamente, la que esas «otras voces» que hoy lo asesoran le piden bloquear. Una Premio Nobel de la Paz que no reclama un trono, que reclama volver a su casa a servir. Si Estados Unidos quiere una Venezuela libre, próspera y aliada de verdad, y la desea tanto como nosotros necesitamos esa alianza, el camino tiene nombre y rostro, y no es el de los herederos de Maduro. Es ella. Siempre ha sido ella.
Detengámonos un segundo en la imagen, porque es de las que no se olvidan: una mujer a la que se le tendió la mano, se le prometió escolta y se le subió a un avión… para soltarla a mitad de camino. No le pedimos a Estados Unidos que nos salve. Le pedimos que no nos traicione en el último metro. Y a usted, presidente, le pedimos algo muy simple: vuelva a escuchar. Las voces que le susurran que María Corina «estorba», que su regreso es «inoportuno», son las mismas que preferirían un acuerdo cómodo con quienes hundieron este país. Usted sabe distinguir entre un aliado y un negocio. Demuéstrelo.
Por eso la pregunta ya no es solo para Caracas, sino para todos: hasta cuándo. Hasta cuándo un pueblo va a depender del consejo equivocado que alguien le susurra a un presidente para poder abrazar a su propia gente. Hasta cuándo confundiremos la quietud que conviene a los intereses con la paz que merece la gente. Hasta cuándo, teniendo la decisión correcta al alcance de la mano, se elegirá la cómoda.
Que lo oigan los que cierran cielos y los que aconsejan cerrarlos: no están conteniendo a una mujer, están reteniendo a un país. Y un país no cabe en ningún espacio aéreo.
María Corina, no estás sola. Y a Estados Unidos, que ya ha hecho tanto bien estos días, le queda la parte más fácil y más justa: ponerse, también en esto, del lado correcto de la historia. Todavía hay tiempo. Pero se acaba.
Hasta cuándo. Basta ya.
@realDonaldTrump @MariaCorinaYA @SecRubio
𝐄𝐥 𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫: 𝐌𝐚𝐫í𝐚 𝐂𝐨𝐫𝐢𝐧𝐚 𝐌𝐚𝐜𝐡𝐚𝐝𝐨 𝐲 𝐥𝐚 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐥𝐢𝐠𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Hay una pregunta que un país traumatizado casi nunca se atreve a hacerse, porque la respuesta lo obliga a desconfiar de sus propios reflejos: ¿y si lo que llamamos liderazgo, esa presencia que exige aparecer en cada mesa, opinar de cada cosa, disputar cada metro de terreno, fuera, en realidad, una forma elegante de la ansiedad? Venezuela aprendió durante veintisiete años a leer el poder de una sola manera: como ocupación. El chavismo lo invadió todo, no dejó rincón sin colonizar, y nos enseñó, sin querer, una ecuación falsa que todavía cargamos en el cuerpo: estar es mandar, y no estar es perder. Es bajo esa lente averiada que algunos hoy miran a María Corina Machado y creen ver una ausencia donde lo que hay es una de las decisiones más lúcidas que ha tomado un liderazgo opositor en un cuarto de siglo.
Los griegos, que pensaron casi todo antes que nosotros, tenían dos palabras para el tiempo. Chronos era el tiempo del reloj, el que avanza parejo y se gasta minuto a minuto. Kairós era otra cosa: el instante oportuno, el momento exacto en que una acción se vuelve irreversible y fecunda, el segundo en que la flecha debe soltarse. La política venezolana ha vivido enferma de chronos: la urgencia de llenar cada hora, la compulsión por el titular diario, la confusión entre movimiento y avance. María Corina parece haber entendido lo que pocos: que su tarea no es habitar el chronos de las mesas técnicas, sino custodiar el kairós del pueblo, ese momento todavía por llegar en que millones podrán, por fin, decidir sin miedo. Y ese momento no se anticipa con presencia; se protege con contención.
Conviene nombrar con precisión lo que está ocurriendo, porque ahí se esconde la trampa. El trabajo que hoy se adelanta para reconstruir el árbitro electoral es de ingeniería institucional: diagnosticar y sentar las bases de un Consejo Nacional Electoral creíble, con un horizonte que las partes han señalado de manera referencial hacia el cierre del año, procesos por naturaleza dinámicos, cuyos plazos se ajustarán a la realidad sobre el terreno. Es una tarea técnica, necesaria y, sobre todo, distinta del plano político. Y fue la propia Dinorah Figuera, que hoy encabeza ese trabajo, quien trazó la línea sin ambigüedad: "María Corina es la líder", dijo, mientras se reservaba para sí la institucionalidad. Esa frase no es un gesto de cortesía. Es la cosa más anti-chavista que se ha hecho en años: separar las funciones para que ninguna las contamine todas. El régimen jamás supo distinguir entre el árbitro y el jugador, entre el Estado y el partido, entre la institución y el caudillo. Que hoy alguien construya el árbitro mientras otra persona guarda la legitimidad popular no es una grieta: es la primera lección de república que este país ensaya en mucho tiempo.
Y sin embargo, hay quienes, incluso desde la propia oposición, insisten en leer "tensión", "rifirrafe", "desplazamiento". Es ahí donde uno quisiera detener el reloj y preguntar, con cariño y con cansancio, ¿y todavía no aprendimos a ver las cosas como son? Porque conviene decirlo con todas sus letras: el chavismo está políticamente muerto. No lo resucitarían la dolarización, ni la reparación del sistema eléctrico, ni siquiera, y lo digo sin metáfora, que clonaran al mismísimo Chávez. Esa derrota es definitiva. Pero un cadáver político todavía puede ganar una batalla: la de los espejos. Privado de la fuerza para dividir a la oposición, el régimen apuesta a su última arma, que es comunicacional, urdida en la cocina de los Jorge Rodríguez: que seamos nosotros mismos quienes convirtamos cada avance en una nueva pelea interna. Cada vez que un periodista titula "tensión" lo que es especialización de roles, le entrega gratis al chavismo la tijera con la que ya no puede cortar por su cuenta. Hace, sin cobrar, el trabajo que el enemigo perdió la capacidad de hacer.
Hay aquí, además, una verdad psicológica incómoda. La sociedad venezolana viene de demasiadas traiciones, y la traición deja una secuela: nos volvió incapaces de confiar en la paciencia. Asociamos la espera con el engaño, el silencio con la rendición, la contención con la cobardía. Es un sesgo comprensible, casi una cicatriz. Pero el liderazgo que de verdad cierra ciclos históricos no funciona alimentando esa herida, sino sanándola con el ejemplo. La madurez, en una persona y en un país, se mide en la capacidad de diferir: de no consumir hoy el capital que se necesitará intacto mañana. María Corina no está gastando su autoridad en la trinchera técnica porque entiende algo que el Tao enseñó hace milenios con la imagen de la rueda: lo que hace girar la rueda no son los rayos, sino el vacío del centro. El eje no se mueve. Por eso todo lo demás puede moverse. Ella es ese centro inmóvil, y su quietud no es falta de fuerza: es la condición misma del movimiento ajeno.
María Corina no está ausente del proceso: está presente en la única dimensión que le corresponde, la de quien encarna la esperanza concreta de millones que ya no creen en árbitros comprados ni en resultados anunciados de antemano. El estandarte no se usa para cavar trincheras; se guarda limpio, en alto, para el día de la marcha. Su silencio de hoy no es mutismo: es el silencio que en la música sostiene la nota siguiente, el reposo del que depende que el acorde, cuando llegue, suene entero.
Por eso pido, contra el ruido, una virtud impopular: paciencia. Del 3 de enero a hoy no han pasado ni seis meses. No son cinco años. No se desmonta en cinco meses el escombro acumulado de veintisiete. Nadie le exige a la semilla que dé fruto la semana en que se siembra; el que arranca la planta para ver si la raíz creció mata la cosecha. Hay un tiempo para construir el árbitro y un tiempo para que el pueblo lo use; un tiempo de ingeniería silenciosa y un tiempo de voluntad estruendosa. Confundirlos es el viejo vicio de querer todo el reparto de luces a la vez.
Cuando por fin llegue ese día, el día en que los venezolanos puedan elegir sin trampas, María Corina Machado no llegará gastada. Llegará intacta: con la autoridad de quien supo esperar. Esa es la verdadera medida de su liderazgo en esta hora, una inteligencia serena, casi monástica, que ya está marcando la diferencia entre cerrar este capítulo o repetir, una vez más, los errores de siempre. Esperen. Confíen. La flecha aún no se suelta, pero ya está tensada y apunta, por primera vez en mucho tiempo, hacia casa.
#AHORA | Gobierno salvadoreño encuentra con vida a Alberto Gil Flores, de 44 años, bajo los escombros en Playa Grande.
Le están suministrando hidratación mientras avanza el proceso de rescate.