Acabo de llegar de La Guaira, estaba en un camión repartiendo insumos, puedo dar fe de que ha llegado muchísima ayuda a las comunidades (por parte de personas particulares).
En el camión recorrimos barrios, residencias y urbanizaciones repartiendo lo que necesitaban.
Me parece importante informar que ya no necesitan más ropa, ni tampoco es buena idea llevar comida hecha. La ayuda ha sido tan grande que las personas están rechazando un plato de comida o una bolsa de ropa por no necesitarlas.
Lo que más solicitaban era: pañales, agua, cobijas, productos de higiene personal, comida seca y medicamentos (dolor de cabeza, antialérgico, tensión, asma, diabetes)
Podrá sonar ilógico para algunos, pero si es necesario un poco de control, hay muchísima gente intentando llevar insumos, y esto hace que se retrase la llegada de maquinaria para ayudar a las personas tapiadas.
Después de vivirlo, puedo confirmar que la situación es más horrible de lo que nos imaginamos, aún hay personas atrapadas, calles donde de lado y lado hay edificios destruidos, no hay luz y mucho menos señal de teléfono.
Hay cadáveres en las calles, a la vista de todos, se siente el olor a descomposición, puedes ver a familias enteras que perdieron la vida, es algo sumamente horrible.
Apenas entras a La Guaira, puedes ver a personas que se quedaron sin hogar, hay muchísima gente durmiendo en la calle.
Intentamos llevar insumos médicos al Hospital Pérez Carreño y fueron rechazados, me gustaría pensar que fue por ya estar lo suficientemente dotados, en el Poliedro de Caracas tampoco quisieron aceptar los insumos.
La situación es horrible, muy horrible, pero es necesaria más organización y menos improvisación. El venezolano ha demostrado una vez más su enorme solidaridad, lo cual me llena de orgullo.
Desde aquí, mis condolencias a todas las víctimas, y este medio está a la disposición para ayudar a todo el que lo necesite.
Estoy seguro que como país lograremos salir adelante de esta tragedia, te amo Venezuela ❤️🇻🇪🫂
🚨| En Venezuela hay una adolescente presa por "terrorismo".
No puso una bomba. No organizó nada. Tiene 16 años y es la hermana de un teniente que se fue al exilio.
Su único delito: el apellido.
Le negaron la amnistía. Llevan 5 audiencias suspendidas. Su mamá la espera. Su papá hace campaña en redes. El régimen hace silencio.
Se llama Aranza Hernández y no podemos normalizarlo. Su hermana, Samantha, de 19 años también se encuentra detenida por las mismas razones.
Esto tiene nombre: Sippenhaft. Castigo a familiares de los acusados. Lo usaban los nazis.
El régimen venezolano lo usa hoy, con una adolescente.
#LibertadParaAranzaYSamantha