Jesús nos invita a la no violencia: Cuando devolvemos mal por mal, entramos dentro de un círculo infernal de violencia y de destrucción. “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio les digo amen a su enemigo…”.
#Homilíadominical
Necesitamos volver a Dios como una prioridad en nuestra vida: Dios es de primera necesidad, si Dios está ausente, nuestra vida enferma, ya que el ser humano necesita una respuesta que no se puede dar a sí mismo.
¿Dios está en la lista de nuestras prioridades?
Que este año que hoy comenzamos hagamos un camino interior a ese Dios que se ha manifestado en Jesús y que llena de sentido y esperanza a nuestra vida.
En Navidad celebramos la vida de Dios en nosotros, en cada uno de los que estamos aquí reunidos. ¿Soy consciente de que estoy sumergido en un océano inmenso de amor que me sobrepasa y me rodea por todas partes?
Necesitamos una profunda transformación de nuestra propia vida, de nuestras actitudes, de nuestros comportamientos, de la manera de vivir nuestras relaciones, de nuestras actividades… ¿Haré un cambio profundo en mi vida en este Adviento?
¿Quién o qué domina mi vida, mi tiempo, mi atención? Todo lo que nos domina y nos quita la libertad interior puede convertirse en nuestro rey. Prometen una vida interesante, feliz y prestigiosa. Y con frecuencia, nos dejan un sentimiento de vacío terrible y un sin sentido.
¿Qué significan la afirmación de Jesús: “No quedará piedra sobre piedra?” Que el derribo material del templo es la expresión de que un mundo injusto tiene que acabarse para que el Reino de Dios sea posible.
Ciertamente quien vive bien, en el derroche y en el consumismo desenfrenado, se vuelve insensible y ciego para ver el dolor y la humillación de tantos seres humanos, desamparados, hambrientos y que enfrentan una muerte injusta.
Perseverar no es repetir palabras vacías que ya no dicen nada, sino encender nuestra esperanza en una relación personal con Jesús Resucitado presente entre nosotros, Fuente de vida y de alegría.
Jesús nos invita a enfrentarnos con lucidez y responsabilidad a una historia, larga y difícil y concretamente, se nos subraya una actitud fundamental: la perseverancia. Perseverar es volver al Evangelio constantemente, a la alegría del Evangelio.
Se busca la salvación inmediata y lo que da seguridad aparente. De ahí, que, con relativa frecuencia, nos encontremos sacudidos por ofertas engañosas que no aportan una liberación y una felicidad profunda.
Dios está en la vida y está con los que se esfuerzan, con los que luchan por la vida, por la suya y por la de los demás. Dios está sosteniendo y alimentando nuestro esfuerzo y nuestra opción por la vida.
Cuando amamos profundamente a alguien quisiéramos inmortalizar la vida de esa persona, pero ahí encontramos nuestro límite. Solo Dios que nos ama infinitamente puede inmortalizar nuestra vida.
¡No a ningún atentado contra la vida ni tampoco todos aquellos medios o medicamentos que son abortivos ya que eso no es progresar, si no caminar hacia atrás!