No puedo negar que todavía estoy sanando, y no me refiero al desamor. Estoy sanando errores que cometí, problemas familiares, comportamientos que no quiero tener más, amistades perdidas y, lo más importante, mi salud emocional.
se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche el precio es mil noches de llanto
al final del día soy yo solita en mi habitación, pensando en triunfar, estudiar, trabajar y controlar el malgenio y sanando todo lo que no hablo con nadie.