Ahorita escuchar “médico especialista en medicina estética” prende un poco las alarmas.
Mejor ir con dermatólogos, cirujanos plásticos. Un curso o un diplomado no es lo mismo que un postgrado.
Sólo vengo a recordarles que la medicina estética NO es una especialidad médica reconocida. Es un fraude inservible en el mejor de los casos, y potencialmente dañino o mortal en el peor. No caigan. Consulten a sus dermatólogos o cirujanos plásticos de confianza.
La parte más importante de la formación médica, más que tu sede (hablando del hospital o instituto), son tus Maestros.
De los profesores con los que convives a diario vas a aprender más que con cualquier otra cosa, y más de su ejemplo (para bien o para mal), que de lo que ellos te quieran enseñar.
Observa a tus adscritos más cercanos, ve bien lo que hacen, lo que dicen, si son congruentes, cómo tratan a los pacientes, si son buenos (o malos), si investigan, si checan y se van, si se salen, si llegan tarde, si saben o no resolver complicaciones…
porque aunque tú no quieras, la convivencia diaria te moldeará como ellos, ya que somos un collage de las personas más cercanas a nosotros.
Así que elígelos bien, escoge bien a quien te le pegas, aléjate de quien no te aporte y solo te quite o desgaste, exige, si es necesario, y si no tienes mucho a favor en donde estás, tal vez haya alguien más afuera con ganas de entrenarte, ya hay más opciones en este tiempo de Internet y globalización.
Y no olvides que, a pesar de carecer de una guía adecuada, siempre puedes leer y aplicar lo aprendido, porque recuerda que “uno no se eleva al nivel de su expectativa, sino que cae al nivel de su entrenamiento”.
Qué clase de fetiche es hacer cosplay de entrenador y que tu nenorra vaya de asistente técnica fingiendo que están en el área técnica mientras se zumban unas chelas.
Los procedimientos parecían más fácil cuándo era residente jajaja sin duda, el respaldo y la experiencia de los adscritos es algo sumamente valioso y que no dimensionas en la residencia