Tuve ansiedad y estrés durante semanas y nadie lo notó.
Seguí cumpliendo, ayudando, respondiendo mensajes y sonriendo aunque mi mente no paraba y mi cuerpo pedía una pausa.
Me guardé el nudo en la garganta y el cansancio invisible, pero aun así traté bien a los demás. Mi interior era un caos silencioso, pero nunca lo usé para herir.
A veces quienes más se rompen por dentro... son quienes más cuidan afuera
uno no llora por personas, llora por la desleatad, la falta de respeto, la falsedad, lo mal agradecido que pueden llegar a ser, que no valoren nada, eso duele. Porque superar a una persona se supera, pero lo difícil es superar lo mal que le pagaron a uno