Para mí, la peor parte de la vida adulta es entender que tus responsabilidades no se cancelan por lluvia, tristeza o ganas de quedarte en la cama. La vida sigue, y tú tienes que seguir con ella.
Yo bien confundida viendo que los archivos de Epstein están llenos de viejitos heterosexuales millonarios y no de las peligrosísimas dragas entaconadas que leen libros infantiles a niños en bibliotecas públicas. No podía saberse.