Lo más irónico es que quienes presumen de luchar por la libertad de las mujeres suelen ser las primeras en atacar a una mujer cuando piensa diferente. No combaten la opresión; simplemente quieren ser quienes decidan qué está permitido pensar.
No, no es normal odiar a los hombres, ni a las mujeres, ni a los animales. Las personas que viven con odio suelen arrastrar traumas y frustraciones. Además, vives con amargura y tienes relaciones inestables.
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