Gremios y sindicatos autónomos convocan a movilizaciones este jueves #24Sep en defensa del salario y las pensiones.
En Caracas, marcharán hasta la sede del Ministerio del Trabajo en Plaza Caracas, mientras que en otros estados se concentrarán en las sedes de las Inspectorías del Trabajo.
Se anuncian movilizaciones en La Guaira. Táchira, Sucre, Portuguesa, Aragua, Zulia y otros estados del país.
Te dicen que no hay dinero para ajustar el salario mínimo ni dignificar el trabajo de los venezolanos. Pero cuando miras a dónde van realmente los recursos públicos, la historia es otra.
No es un problema de falta de dinero, es un problema de prioridades.
#SalariosDignosYa
El gobierno interino y el ministerio de educación universitaria están obligados a pagar el bono de responsabilidad académica a los profesores jubilados. Con la jubilación no se pierde la condición de profesor universitario, ni el escalafón docente alcanzado ni la dedicación.
La USB es una universidad autónoma. Su comunidad tiene el derecho constitucional de elegir a sus autoridades. La reinstitucionalización del país incluye el ejercicio de la democracia universitaria. El gobierno no puede ser un obstáculo para convocar #EleccionesUSB#AutonomíaUniVe
Triste y degradante rol el que hoy juegan las personas aún vinculadas a los residuos de la administración de Maduro, conducida por Delcy Rodríguez. Se sienten obligadas a maquillar la realidad y lo hacen con todo desparpajo, aun a sabiendas que todos los involucrados saben que es mentira lo que dicen ¿Como desmiente la ministra San Juan a esta doctora profesora, @yurimermartinezlucero , una de cientos que con valentía y vergüenza le responde?
Recuerden, “Quien no sabe la verdad es un estupido, pero quien la sabe y la llama mentira, es un criminal”, Bertolt Brecht…
La ministro Sanjuan
profesora en UCV, conoce los derechos del personal de IEU, pero los viola impunemente y miente. Excluye a jubilados de Bono de Responsabilidad, y el Vacacional pretendía se pagara en agosto. Sigue órdenes😥😡
@mppeduniv@santajuanasanta
La crisis salarial debe tratarse con verdad y con rigor. EL tabulador salarial de los docentes oscila entre Bs 320 y Bs. 522. Ningún salario de la tabla que determina ascensos, primas doctorales y de antigüedad, vacaciones, aguinaldos y prestaciones es mayor que $2 AL MES.
Lo dijo la APULA: los bonos ocasionales o parciales no solucionan la crisis de los universitarios. Tampoco la discriminación a jubilados, empleados y obreros. La soluciona un salario suficiente que represente el valor del trabajo académico.
#SalarioDignoYA
🚨 ¡RESTITUCIÓN YA DE NUESTROS DERECHOS LABORALES! 🚨 || EN 2001 LOS SALARIOS #UniVE TENÍAN INCIDENCIA REAL EN TODOS NUESTROS BENEFICIOS, AHORA QUIEREN QUE CELEBREMOS Y NOS CONFORMEMOS CON EL PAGO DE BONOS SIN INCIDENCIA SALARIAL QUE NOS DESPOJAN DE NUESTROS DERECHOS LABORALES IRRENUNCIABLES ¡BASTA DE BURLAS!
📢📢📢 LOS UNIVERSITARIOS EXIGIMOS AUMENTO SALARIAL REAL SEGÚN #Art89y91CRBV #AumentoSalarialYA #Art68CRBV
¿Cuál es la tirria que le tienen a los jubilados?
¿Por qué?
¿Que hicieron, aparte de dar su vida por trabajo y cumplir con la ley solicitando su derecho?
¿Por qué los discriminan y los tratan como escoria?
¿Dónde queda la homologación de beneficios?
Fraude laboral.
Profe ¿Qué hace usted por aquí? Responde el profesor: pensando, "se me murió un amigo (profesor) de hambre", porque la gente se está muriendo de hambre. "La gente de acuesta sin esperanzas y se despierta sin ganas de vivir"....¿Qué dirá el Héctor Rodríguez de tan dramático testimonio de un profesor?
Pdte de APUCV,Gregorio Afonso,en Venevisión:"nadie supera un dólar de salario". El profesor de máximo escalafón gana Bs. 522,la prima doctoral no paga un café pequeño,el bono de ingreso mínimo desconoce mérito y el bono "académico"discrimina a jubilados
https://t.co/bxb9Ih0xyD
El speech de Zverev que tienes que escuchar.
🗣️ “Quiero agradecer a una persona más una que nunca ve realmente mis partidos, pero es la persona más importante en mi vida tenística y en mi vida en general.
Cuando tu hijo de 4 años es diagnosticado con diabetes, y los médicos en la oficina te dicen que la vida y el deporte serán muy, muy limitados para ese niño, se necesita una madre muy, muy fuerte para salir de ese despacho y decir:
‘Mi hijo estará dondequiera que quiera estar. Si quiere ser tenista, será tenista. Si quiere hacer algo más, hará algo más. Pero esta enfermedad no nos definirá’.
Mi madre es la persona más importante y fuerte que conozco. Se necesita una mujer increíblemente fuerte para hacer lo que ella hizo.”
Inspirador para muchos diabéticos o para padres de hijos diabéticos.
Siempre hay que volver a Los Miserables y sus dos protagonistas: Jean Valjean y al inspector Javert.
Por momentos parece que el miserable es Valjean: el hombre condenado, perseguido, marcado para siempre por su pasado.
Pero creo que Víctor Hugo quiso hacernos una pregunta mucho más incómoda.
Valjean es miserable en algunos momentos. Cometió faltas, tiene miedo, huye, se equivoca. Pero también es capaz de cambiar, de amar, de sacrificarse por otros.
Javert, en cambio, cumple la ley. Está convencido de hacer lo correcto. Y, sin embargo, llega un momento en que su incapacidad para mirar más allá de la falta del otro, lo convierte en prisionero de su propia justicia.
Y entonces pienso en los inmigrantes que hoy son perseguidos en Estados Unidos.
No estoy diciendo que las leyes no deban existir. Las sociedades necesitan leyes y los Estados tienen derecho a hacerlas cumplir.
Pero una ley no debería quitarnos la capacidad de ver al ser humano que está detrás de un expediente, un número, una orden de deportación o una etiqueta.
Porque un inmigrante puede haber cometido una falta y seguir siendo una persona. Puede haber entrado sin autorización y seguir siendo padre, madre, hijo, trabajador, vecino, amigo. Puede haber cometido un error y seguir teniendo derecho a la dignidad.
Quizás esa sea una de las grandes preguntas de Los miserables:
¿qué ocurre cuando cumplir la ley deja de convivir con la misericordia?
Y también esta:
¿quién es realmente miserable?
¿El que ha caído y todavía puede levantarse? ¿O quien, convencido de estar haciendo justicia, ya no puede reconocer al ser humano que tiene delante?
Quizás Valjean y Javert no sean solamente dos personajes.
Quizás sean dos posibilidades que viven dentro de nosotros.
Lo dijo Su Santidad, el Papa León XIV “aunque un Estado tiene derecho a establecer reglas y controlar sus fronteras, las personas que llegan deben ser tratadas como seres humanos y no peor que a los animales.”
Aquí se lucha por la libertad y la democracia en Venezuela en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, cuando el viento sopla a favor y, sobre todo, cuando nos golpea en contra.
Se lucha frente a Cuba, China, Rusia, Irán y frente a quien sea que decida sostener el autoritarismo venezolano. Se lucha cuando Trump confronta al tirano y también cuando apoya a Delcy o apuesta por darle estabilidad a su decadencia. Porque nuestra causa no depende de los cálculos de Washington, de los intereses petroleros ni de la conveniencia del momento. Más bien podemos encontrar acuerdos con su agenda sin abandonar nuestro objetivo, porque no dependemos ni siquiera de la certeza de ganar.
Se lucha por la libertad aunque no tengamos garantías de que el cambio vaya a ocurrir pronto, aunque no sepamos si vamos a verlo e incluso aunque haya momentos en los que toque esperar, entender mejor lo que está pasando, reorganizarse y seguir.
Lo importante es que la espera jamás se convierta en cinismo y que la prudencia no termine disfrazando una resignación inaceptable. Porque la clave es que los cálculos de los demás no nos hagan olvidar nuestras propias convicciones.
No me interesa demasiado cómo está tratando cada quien de acomodarse frente a los poderosos. Quiero que nosotros seamos una constante y una garantía. Porque somos la insistencia hecha gente.
Deseo que cuando algún día se revise esta historia año por año o segundo a segundo, quede claro dónde estuvimos y que hicimos todo lo que pudimos por defender lo que es justo. Que siempre mantuvimos abierta la posibilidad de tener un país distinto incluso cuando parecía improbable. Y sobre todo, que sostuvimos la esperanza cuando resultaba más fácil negociarla o abandonarla.
Porque al final, tampoco estamos pidiendo nada extraordinario. Queremos lo que le corresponde a cualquier ser humano: seguir vivos, libres y dignos.
Y mientras eso siga pendiente en Venezuela, tendremos razones para seguir luchando.
Mi hijo me llamó desde la universidad solo para decirme que me quiere. Nunca hace eso, reserve un vuelo sin decirle ni una palabra. Su compañero de cuarto abrió la puerta de la residencia y se quedó paralizado al verme allí parada, lo aparté y vi...