Dicen que todo mago debería saber cuando dejar de hacer preguntas, cuando dejar de investigar. Nunca se me ha dado bien... y precisamente por eso acabó llamando a mi puerta alguien poderoso que me cambió la vida.
Me presentaré:
Cassian Parmakis y no, no os recomiendo seguirme
No me fast...
-Hace un gesto de exasperación. Si no podía ir al norte, iría al este, ¿No?-
Se hace tarde, deberías buscar un campamento -el tiempo corrida en su contra-
¿Qué?
-Su cara muda de color. No quiere que se de cuenta que brilla, por todos los dioses, sería un blanco fácil si le quiere hacer daño. Le quedaban unos minutos de luz todavía-
Oh no, no te preocupes, ya me las apaño de... De hecho, debo irme
Trepas?- una leve sonrisa en sus labios- entonces de verdad no puedes usar tus alas...lo siento- suspiró y miró alredefor- es tarde y no deberíamos caminar en la oscuridad. Puedo ayudarte a subir a un árbol si lo deseas
-Su pecoso rostro se alza hacia él y muestra una mueca de turbación total- Esto de mi cara, de mis manos, no es normal. Déjalo, nadie que no sea de los nuestros entiende esa carga. Bueno... De los de ellos porque yo ya no pertenezco...
No, no lo es- respondió - quizás prefieres caminar y sentir la tierra bajo tus pues. Y el cuerpo marcado? Quizás bajo la ropa, no veo nada extraño a simple vista