La pesca milagrosa en tiempos de Jesús fue con doble instrucción a sus apóstoles: “Rema mar adentro y echad las redes para pescar” (Lucas 5,1-21). En Venezuela bien sabe Jesús que no se puede remar y tampoco hay redes, por eso Dios adelanta el “grunion” en las playas de Choroní.