Sus progenitores trabajaban en el sector inmobiliario y en el sector de la publicidad y la comunicación. Estudió en colegios privados y fue enchufada para trabajar como actriz secundaria en una serie. Esta gente de la antiizquierda miente hasta en el médico.
"Estoy cansada. Estoy cansada de este sufrimiento. No puedo más", dice Josefina tras ser aplazado por segunda vez su desahucio y el de sus cinco hijos de la vivienda pública de alquiler en la que residen en Leganés, en Madrid https://t.co/YG2YEjFBeX
Josefina tiene un alquiler de 560€/mes en Leganes que no paga desde hace 8 años.
Vive con sus 5 hijos de 30, 34,38, 42 y 45 años. Ninguno trabaja. Estan tocandose los huevos y quieren que les paguemos la casa, los servicios, gastos y comida.
Esta es la España de hoy.
🔴 DIRECTO | Detenido en Ceuta y expulsado a Marruecos un hombre que había sido condenado por terrorismo.
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@mosqui80 Yo me lo estoy pasando por segunda vez y tanto este como el primero me parecen juegardos. Fallen Order es magnífico pero este Jedi Survivor lo supera en todo bajo mi punto de vista. Mejores habilidades, mapas más grandes o una historia que ya quisieran las secuelas de Disney.
Desde los yamnaya neolíticos y Atila y los hunos, todos los invasores invaden buscando una vida mejor. En el trámite se cargan a menudo la civilización invadida o saquean Roma. Sentimentalismo para charos con endofobia y tontos de capirote: sanchismo.
@Missmerh Quieren diferenciarse de los X-Men de Fox y renovar por completo a los mutantes bajo la nueva batuta de Marvel como productora. Los actores de la saga Fox tendrán "un último baile" a modo de despedida para cerrar esa etapa.
Torre Pacheco, el antirracismo selectivo y la estrategia marroquí.
Por Taleb Alisalem
Un anciano ha sido agredido en Torre Pacheco. El agresor, un joven marroquí. El hecho, grabado. Las reacciones, inmediatas. La narrativa, predecible. La izquierda mediática se lanza a denunciar el “auge del racismo”, “la extrema derecha” y “la islamofobia”. Los mismos de siempre, con los mismos adjetivos, con el mismo guion.
Pero aquí no hay ningún auge. Lo que hay es hartazgo. Lo que hay es un Estado, Marruecos, que ha hecho de su emigración una herramienta de presión política, y una parte de su diáspora una extensión blanda de su aparato de control. Y lo que hay, sobre todo, es una izquierda cobarde, domesticada y selectivamente ciega. Ve racismo en un tuit crítico, pero no ve supremacismo en los vídeos de marroquíes ondeando su bandera en suelo español tras agredir a un anciano.
Sí, se han ondeado banderas marroquíes en Torre Pacheco. No por nostalgia. Por territorio. Por dominio. Por desafío. Por supremacismo colonial.
Hay algo que no se quiere decir en voz alta, pero que muchos en silencio ya piensan, el proyecto integrador está roto. Y lo han roto quienes no vinieron a integrarse, sino a expandirse. Marruecos no ha exportado ciudadanos, ha exportado agenda. No ha mandado familias “necesitadas”, ha desplazado una ideología. La misma que ocupa mi tierra, el Sáhara Occidental, que oprime a su propia prensa y que alimenta en Europa una red clientelar de obediencia, chantaje y tribalismo.
¿Y qué hacen los colectivos “antirracistas”? Lo de siempre, callar. Callan cuando saharauis son amenazados. Callan cuando activistas son perseguidos por marroquíes en España. Callan cuando en las calles de Barcelona la criminalidad tiene rostro y nacionalidad, pero denunciarlo es “fascista”“Nazi” y “ultraderecha ultraderecha. Callan, porque el problema no es el racismo, sino quién lo sufre. Y si no eres útil a su causa ideológica, no mereces ni una línea de apoyo.
Es curioso cómo funciona la indignación selectiva.
Si un español reacciona ante la agresión de un anciano, es un nazi.
Si un marroquí agrede, es un caso aislado.
Si un barrio se defiende, es extrema derecha.
Si ondean banderas marroquíes del régimen del dictador Mohamed VI en suelo español, es “expresión cultural”.
HIPOCRESÍA con mayúsculas.
Lo que está ocurriendo no es nuevo. Forma parte de un modelo calculado, victimizar a la comunidad marroquí cada vez que alguien osa denunciar lo obvio. Mientras tanto, se criminaliza toda crítica, se anestesia la conciencia y se vacuna a Marruecos de cualquier responsabilidad. Y si alguien se atreve a hablar claro, lo llaman “ultraderecha” “Nazi”… Así se ha construido el nuevo totalitarismo moral, o te callas, o eres el enemigo.
Y mientras tanto, España arde.
Arde en la confusión. Arde en barrios donde la ley ya no es la Constitución, sino la ley del más violento. Arde en discursos institucionales que prefieren proteger sensibilidades ajenas antes que los derechos de sus propios ciudadanos. Arde mientras Marruecos gana terreno, simbólico, económico, político y ahora también callejero.
Torre Pacheco no es un caso aislado. Es un síntoma. Un espejo. Una advertencia. Y quien no quiera verlo, que mire mejor. Porque la bandera marroquí que ondearon está noche, no representa a un pueblo, representa a un régimen. Y ese régimen ha aprendido a infiltrarse no con tanques, sino con víctimas. No con soldados, sino con relatos. Y lo está consiguiendo porque Europa ha perdido el coraje de llamar a las cosas por su nombre.
Pues bien, yo no lo he perdido.
Sí, hay violencia importada.
Sí, hay lealtades extranjeras antes que cívicas.
Sí, hay una manipulación sistemática del victimismo para proteger a un Estado agresor.
Y sí, me puedes vomitar tu odio y falta de argumento en forma de “nazi” “ultraderechista” para dejar evidente de dónde procede el autoritarismo nazi. De ti.
Atentado yihaidista:
Ojo que esto podría dar alas a la ultratraderecha.
Violacion de 4 moros a una mujer.
Ojo que esto podría dar alas a la ultraderecha.
Gobierno pillado saqueando las arcas del estado:
Ojo que esto podría dar alas a la ultraderecha.
Y así siempre.... siempre.
Hola @Endesa,
Tengo miedo de morir asfixiado si hubiera otro apagón.
Os suplico que me pongáis un generador de luz en mi piso, para mis máquinas de soporte vital.
No pretendo que me lo regaléis, yo os lo pago.
Amo la vida y no quiero morir por un corte de luz 🙏
Errejón, que negaba que existiesen las denuncias falsas, ahora pide al juez que se dé prisa con su acusación de una denuncia falsa. Creo que lo justo sería que su caso solo se abordase después de haber resuelto todas los demás pendientes: así experimentará la entidad de su error.