No tienes que amar a los animales. Ni siquiera tienen que gustarte. Pero respétalos. ¿Tan difícil es entender que un animal merece respeto simplemente porque existe?
Uno tiene que procurarles a sus mascotas la mejor vida posible, llena de amor, cuidados, respeto y dignidad. Si no estás dispuesto a tratarlos como el regalo del cielo que son, quizá no deberías tenerlos.