Algunos me preguntan por qué no me pronuncio sobre ese tema. La respuesta es simple: llevamos como 20 años hablando de ese tipo, enfrascados en una disputa a favor o en contra de él. Colombia es mucho más que eso, tiene problemas enormes. No voy a volver a mencionarlo nunca.
No olvidemos los determinantes sociales de la salud, la importancia de la educación, la ineficacia de la prohibición (como forma de pedagogía social), los peligros del autoritarismo y la centralidad de los derechos humanos. Se trata de cambiar, no de empeorar.