El video de los graduandos del colegio Los Nogales
Las cosas, colombianos y colombianas, hay que decirlas como son. Gustavo Petro metió de lleno a este país en una lucha de clases.
Hace unos días, el colegio Los Nogales, una de las mejores instituciones educativas del país, subió a sus redes sociales un video con los estudiantes que cerraban su etapa colegial para continuar con su carrera universitaria. Los estudiantes le contaron a la cámara qué iban a estudiar y dónde. La mayoría señaló que cursaría en universidades muy prestigiosas de Estados Unidos y de Europa.
No duró el video más de dos horas al aire cuando desde las cloacas del odio, resentimiento y envidia que la gente de este gobierno ha alimentado incesantemente, comenzaron a salir los roedores carroñeros petristas a atacar miserablemente a los estudiantes. La inquina en la que viven, azuzados a diario por un presidente con el alma podrida, les nubla la razón.
Una chica probablemente educada en la rabia y en la mediocridad de pensamiento publicó en detalle los costos de un año en Stanford. Los comentarios a esa publicación no bajaban de corruptos a los papás de los estudiantes. Claro, en la lógica de esta gente no entra que hay padres de familia que trabajan a destajo para poder pagarles a sus hijos la mejor educación. Su mundo ideal es vivir del subsidio, de lo que les robe el Estado a quienes trabajan para que ellos tapen sus miserias, carencias y vagancia.
Una herramienta digital que analiza y cuantifica las conversaciones que se producen en las redes arrojó que hubo más de 220.000 comentarios en menos de 36 horas en torno al video de Los Nogales. El 77 % de estos eran de ataque; el 20 %, de burla, y solo un 3 %, de defensa a los estudiantes. ¿Les parece normal esto? Aun así, preferimos quedarnos callados, porque decimos con convicción que en dos años “este gobierno no estará, y mejor no casar pelea con el Estado”. La cobardía nuestra será nuestra condena.
Las cosas, colombianos y colombianas, hay que decirlas como son. Gustavo Petro metió de lleno a este país en una lucha de clases. La clase media y la clase alta somos escoria para él. Lo dice en sus discursos y lo ratifica en su comportamiento en redes sociales, replicando mensajes de terror y odio. No tenemos cabida en su Colombia. Somos corruptos, ladrones, bandidos y asesinos. Los atributos anteriores, que definirían a la perfección al movimiento al que él perteneció con sumo orgullo, nos los supo atribuir muy hábilmente a nosotros.
Tuve el privilegio de tener a mis hijas en Los Nogales. Conocí a muchos papás. Ninguno es de lo que mezquinamente Petro denomina las élites. Sí, hay uno que otro, pero la mayoría de padres son trabajadores de empresas que muelen todo el día, que pagan sus impuestos, generan empleo y aman a Colombia por encima de cualquier cosa.
¿Hasta cuándo nos va a llegar la cobardía? ¿Ahora vamos a volver costumbre el abrazar a los ministros que han acusado a los empresarios de asesinos?
“Diego, no hables sobre las personas que son muy poderosas porque te cierras puertas”, me recomiendan. El permanente silencio de la ciudadanía terminará sepultando nuestra democracia.
El cáncer que han esparcido digitalmente las Margaritas Rosa de Francisco y su hermano, los Levy Rincón, los Wally, las Lalis y demás personajes patéticos y lúgubres es algo que hemos permitido nosotros, los que ellos denominan “asesinos”, porque nos quedamos callados, porque somos incapaces de armar un grupo de solidaridad para hacerles frente en las redes.
A los muchachos de Los Nogales los dejamos solos. Nadie salió a defenderlos. Y seguramente habrá padres de familia iracundos con el colegio, porque expuso a sus hijos. Pues no, felicitaciones a los graduandos y qué honor que ese talento colombiano salga a brillar y a prepararse en el extranjero y en las universidades del país. Y felicitaciones a sus papás, por berracos y por ser colombianos ejemplares. Lástima que el colegio bajara el video.
Ganaron los resentidos. #FueraPetro
DIEGO SANTOS
https://t.co/CS4YL2e0SY
Última actualización de los datos de los seres vivos no humanos que han fallecido en el incendio: 48 perros y 36 gatos.
84 víctimas de las que nadie habla, pero que están en los corazones y las lágrimas de impotencia de todas sus personas cuidadoras, con quienes compartían sus vidas. Descansen en paz.
Porque todos ellos, también son familia.
También son víctimas.
#IncendioCampanar #IncendioValencia
@WRadioColombia@petrogustavo Vi en las noticias de esta mañana que Petro despidió en primeras horas del día al director nacional de bomberos y realizó un nuevo nombramiento ¿se sabe algo más sobre ello?
Los incendios forestales no son un chiste. La vida de muchas plantitas, animales y frailejones está en peligro😰😭.
🙏¡Por favor, humano, ayúdanos a que no se cree y no se propague más el fuego en los páramos ni en ningún ecosistema.
Quiero agradecerles una vez más a los equipos que han trabajado sin descanso por más de 60 horas para controlar y extinguir los incendios en Bogotá.
A los Bomberos, Policía, Ejército, Fuerza Aérea, Defensa Civil, Cruz Roja, Idiger, Acueducto, CAR Cundinamarca, bomberos voluntarios: GRACIAS, MUCHAS GRACIAS!!!
Ustedes son un ejemplo para toda la ciudad y una muestra de la unión y la solidaridad que tanto necesitamos en Bogotá.
#Tecnología | Hackers roban claves de más de 71 millones de correos electrónicos: así puede saber si su Gmail está en la lista.
https://t.co/hQTdL4gNnP
A los 40 años, Franz Kafka (1883-1924), que nunca se casó y no tuvo hijos, paseaba un día por un parque en Berlín cuando se encontró con una niña que lloraba porque había perdido su muñeca favorita. Ella y Kafka buscaron la muñeca sin éxito.
Kafka le dijo que se encontrarían allí al día siguiente y que volverían a buscarla.
Al día siguiente, cuando aún no habían encontrado la muñeca, Kafka le dio a la niña una carta "escrita" por la muñeca que decía "por favor no llores. Hice un viaje para ver mundo. Te escribiré sobre mis aventuras". ".
Así comenzó una historia que continuó hasta el final de la vida de Kafka.
Durante sus encuentros, Kafka leía las cartas de la muñeca cuidadosamente escritas con aventuras y conversaciones que a la niña le parecían adorables.
Finalmente, Kafka trajo de vuelta el muñeco (compró uno) que había regresado a Berlín.
"No se parece en nada a mi muñeca", dijo la niña.
Kafka le entregó otra carta en la que el muñeco escribía: "mis viajes me han cambiado". La niña abrazó a la nueva muñeca y se la llevó a su feliz hogar.
Un año después murió Kafka.
Muchos años después, la niña, ahora adulta, encontró una carta dentro de la muñeca. En la minúscula carta firmada por Kafka decía:
"Todo lo que amas probablemente se perderá, pero al final el amor volverá de otra manera".
Aceptar el cambio. Es inevitable para el crecimiento. Juntos podemos convertir el dolor en asombro y amor, pero depende de nosotros crear consciente e intencionalmente esa conexión. ❤️
🎗️No solo la tragedia vial Quibdó-Medellín enluta al país, tambi��n el asesinato de 170 jóvenes el año pasado empaña un territorio lleno de talento. Las organizaciones sociales y artísticas continúan trabajando por una #CulturaDePaz 👇https://t.co/2UA25nNWu2