Si para ganar la cuarta estrella tengo que borrar esta tarde en la que salí corriendo al patio y me abracé con mi abuela cuando lo dimos vuelta, paso. Mi mundial terminó acá entonces.
Más allá de las teorías conspiranoicas, lo que hicieron los jugadores argentinos con respecto a Malvinas fue costoso porque ser valiente tiene un precio y por eso siempre voy a estar agradecida con estos pibes, que se tomaron en serio representar a nuestro país en el mundo.
ESTA VEZ A MESSI LE CORTARON LAS PIERNAS, PERO GANAMOS DIEZ MUNDIALES PORQUE EL MUNDO AHORA SABE QUE LAS MALVINAS SON ARGENTINAS
No fue gratis mostrar la bandera "Las Malvinas son Argentinas". No fue gratis. Como una vez a Maradona, en 1994, en EEUU, esta vez a Messi le cortaron las piernas. Messi hubiera peleado a muerte esa pelota dividida con el arquero español pero sacó la pierna...
Si no era gol, el arquero le hacía foul y tiro libre para Argentina. Pero no: a la Argentina le cortaron las piernas, pero ganó diez mundiales porque ahora el mundo sabe que "Las Malvinas son Argentinas". Una final ganada por Argentina hubiera sido la globalización del equipo de un país que se atrevió a decirle al poder de verdad que "el rey está desnudo". Un enclave colonial en el siglo XXI era mucho...
Ese equipo no sólo sacó a Inglaterra en la semifinal sino que globalizó la causa Malvinas como nunca ocurrió en 40 años de Comité de Descolonización de la ONU tras la resolución 2065 que obliga a ambos países a negociar todos los años y UK no cumple.
Hubo una crisis diplomática grave entre el jueves y el viernes, en medio de protestas de UK a la FIFA. Milei mandó a Pablo Quirno a negociar y este mandó a su número tres de la Cancillería, Juan Manuel Navarro, a la embajada de UK, y habló con David Cairns. Le explicó que el gobierno no tenía nada que ver con la decisión de Lo Celso de levantar el trapo malvinense. Cairns le dijo "tomo nota" y lo mandó a hablar con su segundo. Las cosas no estaban bien. EEUU dijo que "respetaba la libertad de expresión". Messi le dijo a sus muchachos "olvidémonos de todo, vamos a jugar". ¿Olvidarse? ¿De qué? ¿Qué había pasado? Las criticas por los arbitrajes... muy poca cosa como para que un titán de 39 años y muchas batalles llame a "olvidarse".
Caras de culo de todos. Silencio tras la arenga. No era un equipo que ardía por ganar, eran fantasmas caminando. Scaloni se tuvo que levantar de una conferencia de prensa porque no pudo seguir. Los lesionados, los cambios, la táctica. La furia de Paredes, que siempre fue un jugador correcto. La bronca de Ayala, nada era normal. Ningún jugador habló, tras el llanto de Scaloni nadie habló, todos directo al micro. Messi tampoco. Fue a Rosario directo a ver a su familia. Tenía todo el derecho. Pero el capitán que siempre habla, calló.
Cuando le preguntaron por la presión, Scaloni dijo que "no se de que me hablan, no vi nada, no veo redes". La crisis diplomática pasó. Argentina no ganó la copa, pero ganó diez mundiales porque ahora el mundo sabe que las Malvinas son Argentinas.
No pasó la mitad de cancha, el arbitro amonestó injustamente a Enzo por protestar una falta, despues lo echó por un foul con segunda amarilla. No cobró varias faltas para Argentina, se le pasó un foul grave en la puerta del área contra Messi que ni protestó.
Los jugadores perdían pelotas insólitas, pases para atrás y para el costado. Simeone casi se equivoca y hace un gol sobre el final. Por suerte no se equivocó. La farsa terminó con un festejo español que pareció un velorio, con una premiación deslucida, con Messi sin saludar a Infantino y con Argentina dándole la espalda a la FIFA y mirando a su tribuna llorando como si quisieran gritarles algo que no podían decir. No sé nada, no vi nada, no veo redes.
Pero el poder de verdad no perdona. Después de la final perdida, grandes diarios y líderes artísticos, literarios, influencers de todo pelaje descubrieron que Argentina es racista y violenta: el país que recibe a todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino, porque lo dice el Preámbulo de la Constitución. El país que nació de españoles que se transformaron en criollos como mi familia, que protegió a los españoles de sus sucesivas crisis y de la pobreza extrema, que recibió a italianos, ingleses, franceses, judíos, alemanes, nazis, polacos, croatas, eslovenos, armenios, venezolanos, bolivianos, peruanos, senegaleses y les dio trabajo y los cobijó, los integró a su cultura, a su mate y a su fútbol.
Argentina, el país que en 1947, con Juan Domingo Perón, le mandó a una España derrumbada tras la Guerra Civil y la Segunda Guerra 400 mil toneladas de trigo, maíz, cereales, granos alimentos y un crédito a bajas tasas de 350 millones de dólares de entonces para salvar de la hambruna al pueblo español, aislado, bloqueado por la Europa a la que ahora pertenece, hundida por la dictadura franquista.
Es la misma España que hoy agrede en sus calles y sus subtes a los hijos argentinos que van a refugiarse a Madrid o a Barcelona de los populismos de mierda de derecha y de izquierda que empobrecen a todos y que pronto vamos a sacar para que nunca más vuelvan.
Y que los agrede por haber perdido una final de fútbol, como si esa final no hubiera sido una parodia, una farsa que tuvimos que pagar para que el mundo se entere de que las Malvinas son Argentinas. Diez Mundiales. Diez Copas. Argentina ganó mucho más que una copa fútbol: dignidad y soberanía. De esto no se vuelve. El mundo ya lo sabe.
Si el precio de haber tenido los huevos de mostrar esta bandera, mojando la oreja a la FIFA, a Trump y a Milei, fue haber perdido la Copa del Mundo, entonces que se metan la Copa en el OGT, porque la gloria es Argentina, y las Malvinas también.
Si esto le dolió tanto a la élite mundial como para hacer lo que hicieron, es nuestro DEBER como argentinos volvernos mil veces más intensos con el reclamo y no darles ni un segundo de descanso
Que se vayan acostumbrando a ver a Las Malvinas en cada centímetro de la tierra
Cuti Romero (Tottenham), Lisandro Martinez (United) y Enzo Fernández (Chelsea) son capitanes de sus respectivos clubes. Alexis Mac Allister es figura en Liverpool. El Colo Barco rumbo al Chelsea. Todos ellos, sabiendo que tienen que volver a Inglaterra, tuvieron los huevos de no callarse y hacer oír nuestro reclamo. Eso vale como un título. No callarse ante la injusticia y no esquivarle a las raíces. Gracias a todo el plantel por esto. Que lindo ser argentino.
Lo de estos dos tangueros, MAMÁ. Lo que se dice GUAPEZA para jugar al balompié.
Pícaros. Atrevidos. Birmingham y Londres corrieron al ritmo de San Justo y San Martín.
Fenómenos de época.
Hola, Leo. Somos nosotros, 12 años después.
Nos espera Inglaterra. Hay camisetas que pesan. Esta carga una historia que no entra en 90 minutos.
No sé qué va a pasar mañana. Solo sé que todavía me niego a hablar de vos en pasado.
Pase lo que pase…
Gracias por toda la vida.
"Esta bandera la recuperé del campo de batalla. Nunca me tocó ser abanderado en la escuela. Mamá siempre me dijo que sería un orgullo tener un hijo abanderado. Al encontrarla, escuché las palabras de mamá. No seré abanderado, pero soy su guardián"
También es por ellos 🇦🇷