17 D’AGOST 2017
Tots recordem què feiem el 17 d’agost del 2017. El meu home i jo érem a la platja de Fenals amb uns amics. Ens vam assabentar per una trucada que ens va arribar des de Madrid. Havíem acabat de dinar i preníem el cafè a la terrassa de l’apartament de la Núria quan va sonar el telèfon: hi havia hagut un atemptat a les Rambles…
El cor em va fer un bot i vaig notar una forta pressió a la boca de l’estòmac. El meu fill! Vaig trucar en Josep mentre pensava Deu meu, que m’agafi el telèfon, que contesti, sisplau…La meva filla feia dues setmanes que era a Etiòpia, on havia viatjat per col·laborar amb una ONG i jo vaig pensar que quina ironia que la Berta estés més segura en aquell país africà que en Josep a Barcelona. Ring-ring-ring…Vaig creuar els dits “Sisplau, sisplau, contesta’m Josep...” Per què els fills no responen? Per què sempre s’excusen amb què tenien el telèfon en silenci quan els truquem nosaltres? Però aquest cop, en Josep contesta. I respiro. On ets fill? El meu Bebè sí sap el que ha passat perquè és a casa. La pressió a l’estòmac desapareix. Ara toca trucar a la resta de la família. Tot en ordre…
Hi he pensat tantes vegades des que l’Asier González Silva va robar-li la vida a en Josep en aquell revolt de carretera de Galícia…El meu fill no passejava per les Rambles aquell 17 d’agost. No vaig haver de plorar-lo. No aleshores. Ho vaig haver de fer un 9 d’agost, tres anys després. I per a mi, l’única diferència entre aquell revolt de carretera a Corcubión i la Rambla de Barcelona són els tres anys de més que el meu meravellós fill va poder gaudir de la vida que jo li vaig regalar.
Només els que estimem en Josep Boan recordem i recordarem què feiem el 9 d’agost del 2020, perquè quan ens maten en una carretera els mitjans de comunicació fan de nosaltres un número dins d’una xifra. Res. No som res per a ningú. La mateixa societat que no dubta a condemnar els actes terroristes o de violència masclista, normalitza els milers de víctimes dels delinqüents vials, conductors que transformen els seus vehicles en armes de destrucció d’ànimes i de vides, individuus que no patiran ni el pes de la justícia ni la reprovació social per haver comès el pitjor dels delictes que pot cometre un ésser humà: matar.
Jo també necessito VERITAT, JUSTÍCIA I REPARACIÓ. Totes les víctimes de tots els botxins les necessitem.
@Congreso_Es@PSOE@PODEMOS@sumar@ppopular
#JosepBoan #Reforma142CP #StopViolenciaViaria #JustíciaBoan
Hoy en el centro de Conil de la Frontera.
Si esto llega a tener como protagonistas a migrantes mañana este vídeo abre el telediario y es portada de periódicos que todos sabemos.
Pero no irá a más…Por lo que sea. 😏
Ayer, por primera vez en mi vida, invité a alguien, no muy amablemente, a que se fuera de mi puesto.
Señor mayor que espera a que su mujer escoja unos pendientes. La apremia de malos modos. Muy malos modos. Le indico que en mi puesto los insultos no están permitidos. El señor mira a mi alrededor con desprecio.
Se marchan y me pregunto cuándo hemos permitido que el racismo sea algo normal. Que el odio por las minarías sea algo común.
Me pregunto cuándo hemos perdido ese filtro que nos hacía más humanos…
Sabía que no me equivocaba cuando t conocí. 1ª cita y yo ya sabía q eras el amor de mi vida y q ibas a ser mi marido. Tras saber lo mucho q odio este día m hiciste la mujer más feliz del mundo. Q bonito se siente querer y más bonito si es a tí! Gracias por amarme tanto y tan bien
Cuando no eres futbolista …
El 9 de agosto de 2020, Asier Gonzalez Silva, un enfermero pontevedrés que residía en Santiago de Compostela, circulaba en su coche con dos amigos camino de Finisterre. Asier González Silva decidió no respetar ni el límite de velocidad de la vía ni la señal de curva peligrosa a la que se acercaba. No redujo la marcha ni pisó el freno. Quisó trazar aquella curva a más de 116km por hora pero no le salió bien e invadió el carril contrario. Y mató a Josep.
Recuerdo a mi hijo en la puerta del dormitorio. La última imagen. Son las 7 de la mañana del 7 de agosto. “Mamá, marxem. Un petó” Lo miré. Me sonrío. Acercó los labios a sus dedos y sopló el beso que llevaré por siempre clavado en el alma. Es feliz, muy feliz, porque está a punto de iniciar el primer gran viaje con su padre, al que admira, y con Bagheera, su moto, su sueño, la recompensa al esfuerzo de horas de trabajo. “Passeu-vos-ho molt bé i no t’oblidis de fer-me algún Face-time! I envia’m fotos!”
Después, el sonido de la puerta que se cierra. Era viernes. Y el martes, a lo sumo el miércoles, estarían de vuelta en casa y Berta y yo escucharíamos a los dos hombres de la familia narrar entusiasmados su primer viaje de más de 1000 kilómetros. Pero no fue así. Mi marido regresó sin nuestro hijo.
Y mientras todos aquellos que amamos a Josep intentábamos sobrevivir con el corazón hecho añicos, en Galicia, el enfermero que no socorrió ni a mi marido ni a mi hijo, celebra la segunda oportunidad que le ha dado vida, la que le robó a un desconocido, y participa en el III Torneo Concello de Negreira. Y sigue avanzando posiciones en el ranking nacional de tenis. Y monta una fiesta en su cumpleaños. Y se empareja de nuevo. Y viaja. Y se divierte. Sin remordimiento alguno, expone su recién estrenada vida en las redes sociales. Porque Asier González Silva no se siente responsable de ninguna muerte y sabía -como también sabía yo- que no le iba a pasar nada, que nada iba a modificar su vida.
¿Accidente? No. Josep no murió en un accidente. A Josep lo mató un delincuente, porque quien transforma su automóvil en un arma, lo es. Sin excepción alguna.
#JosepBoan #Reforma142CP #StopViolenciaViaria #JustíciaBoan
"Hi ha gent a qui no li agrada que es parle, s'escriga o es pense en català. És la mateixa gent a qui no li agrada que es parle, s'escriga o es pense".
Ocurrió en 2023, en un viaje de estudios de un colegio de Valencia.
Fue violado por 5 compañeros. La víctima, 14 años, quedó catatónico y sufre estrés postraumático con graves episodios de amnesia disociativa.
Dime si les darías un cursillo y para casa o les darías otra cosa.
Que una mujer busque un hombre que resuelva no quiere decir que la mantenga. Necesita a una persona que la guíe y apoye, que busque soluciones y que tenga iniciativa. Eso es un hombre que resuelve, y no tu triste idea de que una mantenida va a quitarte el dinero que ni tienes.
Este jubilado de 80 años se dio cuenta de que la gente abandonaba a sus perros cerca de su granja, así que los recogió y construyó un tren para sacarlos a pasear.
Se cumplen 50 años desde que las mujeres en España pueden abrir una cuenta bancaria sin permiso de un hombre. Solo 50 años. No es historia antigua. Es memoria reciente.