Antes quiero yo que me lloren mis amigos muerto con honra, que yo llorar afrentosamente con vida infame en mi casa tantas muertas de tan grandes capitanes.
@Enioleyva09@EmmaRincon Confundes a Sánchez con el PSOE. Recupera tu juicio crítico y tus principios, decir que Sánchez es deleznable no es ir contra el psoe ni a favor de la derecha. Te aseguro que hay socialistas en el psoe con principios más parecidos a los nuestros de honradez y moralidad.
@IvanZarBlanco No la he visto aún. El reparto incluyendo a gente de color se aparta de la realidad histórica y resta credibilidad. En cuanto a la manera de reescribir la historia veremos si hay wokismo.
@Miss_Bennet5@rincondelamusa Es la Argentina que quiere Messi, es su estilo, el perfil de los futbolistas está seleccionado minuciosamente por el astro. Es la Mara de Messi.
@juanrallo Gran parte del funcionariado han hecho el mismo mérito por su puesto que David Sánchez o mucho menos. La danza de las chirimoyas está muy por encima del nivel medio del empleado público.
@Jhonffonseca Cuando deponga al comunismo cubano y devuelva la libertad al pueblo como tragarán bilis la inmundicia comunista. Falta muy poco para disfrutarlo.
Marco Rubio lo acaba de clavar como un martillo:
«La violencia de la izquierda no es una “protesta”. Es una revuelta de lo peor contra lo mejor. Es la pataleta de los débiles, los mediocres y los cobardes contra los fuertes, los capaces y los buenos.
Son aquellos que no saben construir, crear ni lograr nada grande… y por eso deciden vengarse del mundo destruyendo lo que otros levantaron con esfuerzo, talento y visión.
Eso es el izquierdismo radical en su esencia más pura. Da igual la etiqueta del momento: anticapitalista, antiimperialista, comunista, anarquista, marxista, “progresista” o “activista climático”. El ADN es siempre el mismo.
Es resentimiento venenoso disfrazado de “justicia social”.
Es envidia podrida maquillada de “igualdad”.
Es odio a la excelencia envuelto en banderas de “liberación”.
Su único talento es destruir.
Su única alegría es ensuciar lo hermoso.
Su único objetivo es arrastrar todo hacia abajo para que nadie brille más que su propia mediocridad.
A través de la violencia, el terror y la cancelación buscan imponer su fealdad espiritual sobre la sociedad. No es idealismo. No es utopía. Es nihilismo puro con sonrisa moralista.
El viejo dogma se equivocó: esto no viene de gente que sueña con un mundo mejor, sino de gente que no soporta que el mundo sea mejor sin ellos.
Y ya estamos hartos.
La civilización no se defiende pidiendo perdón. Se defiende nombrando al enemigo por su nombre.
Rajoy ha dicho la verdad y se ha montado una crisis diplomática. Es simplemente un ejemplo más del mundo delirante en el que vivimos: una sociedad a la que la realidad le ofende y considera la evidencia un escándalo.