Creo poder decir, sin temor a equivocarme, que todos los emprendedores que dimos a conocer nuestro negocio por este medio, obtuvimos un apoyo incondicional de parte de @ChefManey
Un amigo como ninguno, gracias por todos tus consejos y ayuda
Descansa en paz, crack
La gente más inteligente que conozco nunca se lleva las cosas a lo personal. No se agita por la mala educación de otros. Primero piensa quienes son esos otros, después piensa «no tengo energía para esto. No es mi problema» y simplemente pasa a otra cuestión. No se para ahí.
Mi mamá desapareció ayer. Llevaba únicamente una cartera con su DUI, $30.00 y una botella de agua. Compartan y ayudennos a encontrarla 🙏🏼🙏🏼
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"Perfect Days" se siente como un emotivo tributo a Yazujiro Ozu, sumergiéndose en la contemplación de la vida cotidiana japonesa. Win Wenders parece detenerse a observar como extranjero la rutina en la vida de un personaje que se dedica a limpiar baños como medio de supervivencia sin saber su contexto; ¿cuál es la diferencia entre idealizarla y comprenderla? La mirada. Va en contra de el artificio deslumbrante, y se enfoca en seguir, dejando fluir con un tono casi documental. Wenders nos invita a vivir el presente y dejar de esperar días perfectos que nunca llegan. A través del personaje de Hirayama, un limpiador de baños públicos, la película muestra la belleza en los momentos fugaces de su existencia. Instantes que se convierten en algo único, desde escuchar nuestra canción favorita hasta capturar un recuerdo en una fotografía. Aunque la película parezca una historia de armonía y felicidad, también revela un lado más oscuro sobre un hombre que evita el conflicto a toda costa. "Perfect Days" nos recuerda que la vida es tal como es y es mejor encontrarle la belleza. Se necesita curiosidad y paciencia para entender a un personaje único cuya moral se basa en la repetición como camino hacia la felicidad. Hirayama habla poco y cuando lo hace, no siempre es para compartir sabiduría. Es un personaje diferente, cuyos secretos se mantienen entre líneas de diálogo que flotan a lo largo de la película y hace cuestionar si su estilo de vida no es más que un refugio de algo más grande y doloroso, y la rutina un bálsamo de su intempestivo pasado. No creo que esta película sea inspiradora en el sentido tradicional. El protagonista no busca la felicidad en las pequeñas cosas por pura filosofía, sino por un trauma pasado que no se detalla. Wenders no está diciendo que todos deberíamos disfrutar de la rutina, sino que cada uno debe encontrar su propia forma de ser feliz, sin reglas establecidas.
Una joya con una escena final inolvidable, una catarsis que llega como el calor de un nuevo día después de la tormenta.