Desde el viernes había decenas de miles de brasileños viajando para poder votar. Una marea humana conformada por los más pobres. La fuerza y el trabajo para convocarlos y unirlos detrás de una bandera. Es hermoso.
A esta altura, las comparaciones entre los choques con la prensa de CFK y Milei ya no son una pose equilibrista del “periodismo independiente”.
Son deshonestidad intelectual o material pura y dura.