La sociedad impone la idea de que las mujeres después de los 30 se vuelven viejas y espantosas. Pero no son las mujeres las que se quedan calvas, tienen barriga cervecera, huelen mal y se comportan de forma agresiva, acosadora y desagradable.
Uno tiene que procurarles a sus mascotas la mejor vida posible, llena de amor, cuidados, respeto y dignidad. Si no estás dispuesto a tratarlos como el regalo del cielo que son, quizá no deberías tenerlos.