Borges dio en el clavo cuando dijo: “La amistad no necesita frecuencia. El amor sí”. Podés no ver a alguien durante mucho tiempo y, cuando te reencontrás, es como si nada hubiera cambiado. Ahí está la magia.
“Hay un amor que nos empuja humanamente a donde no iríamos, porque el amor no es dar lo que te sobra sino lo que te cuesta”
-Papa Francisco. Profundamente humano, eternamente argentino