Entonces, terminé la cita con mi psicóloga, hablamos, le dije que por fin había entendido.
Y para cerrar, fui y me topé con la realidad. Yo lo sabía, sabía que me había mentido.
Tantas veces que me mintió sobrio y ebrio.
¡Me dolió! Pero me sirvió para soltarlo por fin.
Nunca me había dolido tanto sentir que pierdo una amistad, como me está doliendo ahora.
2 décadas de amistad y pfffffffffffffffffffffffffffff. Pero okay. Quizá empieza ma etapa en donde los amigos se van.