Soltar a alguien también es renunciar a una parte de cómo somos en presencia de esa persona. Es enfrentarse a un torrente de dolor que asusta en un mundo que no para. Soltar es reconstruir lo que cae cuando se van y, aunque todo vuelve a estar en orden, en un principio solo te rodea el caos. Que soltar no es solo dejar ir, ojalá fuese tan fácil.
Pero, sin duda, para vivir la vida que quieres es indispensable limitar el tiempo que estás dispuesto a seguir aferrado a lo que impide tu avance. La vida no puede ser esperar y menos a quien solo demuestra una y otra vez lo que promete no hacer más
no dejes que lo hagan.
no dejes que te anulen.
no permitas que sus palabras se queden contigo.
no les des el placer de verte abandonar.
esto lo haces por y para ti.
que no se te olvide.
las relaciones que funcionan es porque las personas están dispuestas a hacerlas funcionar y no solamente porque están destinadas a estar juntas; no es destino, es trabajo.
¿Saben qué es importante? Aprender a decir “no me merezco esto”. No me merezco que me traten de esta manera, que me respondan así o que me ignoren de esa forma. No me lo merezco y como no me lo merezco, me voy. Es importantísimo saber reconocer de dónde y de quién hay que irse.