Sanar es enfrentar lo que llevas dentro y elegir no seguir pasando lo que te hicieron.
Eso es amor generacional.
Lo que no sanas en ti, alguien más lo va a heredar.
Nuestras heridas no gritan, se esconden en el mal carácter, en el machismo irracional y funciona como un martillo en silencio. Se muestran en el enojo que explota sin razón, la distancia emocional y la incapacidad de expresar un “te amo”.
Si no lo trabajas, no desaparece. Se transmite.
Pero eso puede terminar contigo.
Puedes buscar ayuda y amar a tus hijos desde ahora, antes de que nazcan.