La indignación pública de ideas morales se llama "postureo ético", esto es, ocultar intereses egoístas tras un velo de palabras morales, religiosas y políticas, presentadas como éticamente correctas. Es una treta antigua cubrir la ambición con expresiones de una moral sublime.
Todo organismo viviente es excelente replicando información, solo algunos animales y otros seres vivos son buenos imitadores, pero los seres humanos parecen ser los únicos hiperimitadores, esto es, seres que imitan hasta lo irrelevante, incluso, mejor lo irrelevante.
La humildad es la tristeza que surge de la contemplación de la impotencia de crear, de construir, de hacer; la humildad no puede, entonces, ser una virtud.
Las patas de los gatos parecen no existir; no hacen nunca el más mínimo ruido; los gatos caminan sobre el aire, pisando las nubes, tan silenciosamente como un pensamiento que avanza. El caminar de los gatos es la realización instintiva de todo lo más delicado.
Fingir es dar a entender algo que no es cierto o dar existencia ideal a lo que realmente no la tiene. Una versión vulgar de este acto es ser mojigato o mojigata por haber adquirido un carácter, al tiempo, taimado, supersticioso y traicionero.
Nos dicen: locos y fantaseadores,
Pero, escapando a una triste servidumbre,
Con los años el hábil cerebro de un pensador
Creará artificialmente a un pensador.
Fausto