Estoy seguro de que los diputados y senadores de provincias como Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Neuquén y muchas más entienden perfectamente de lo que estoy hablando, porque conocen la gran cantidad de productores industriales que se benefician del desarrollo del agro, la minería, el petróleo y el gas. Cuidémoslos y trabajemos para que ellos también se desarrollen y sean parte de la necesaria recuperación de la inversión productiva.
De lo que se trata no es de contraponer un mercado que puede resolver todo sin ningún tipo de obstáculo, contra un Estado que sería una organización criminal, o una organización omnipresente capaz de resolver todo. Las buenas prácticas de desarrollo buscan generar desarrollo productivo, industrial y tecnológico y empleo en todo el país. Lo contrario es una economía meramente extractiva donde pocos se favorecen.
Una vez más, chocamos contra el dogmatismo de la mirada del presidente. Dogmatismo que piensa que el mercado por sí solo va a resolver todo, a pesar de las sobradas muestras que ha tenido en estos pocos meses de gobierno, tal como le ha ocurrido por ejemplo con las facturas de la medicina prepaga, primero desreguladas, y poco después consideradas como una guerra contra la clase media.
También se les permite a esos inversores revender esos bienes de capital, insumos o repuestos importados. ¿El objetivo es entonces promover la inversión o generar negocios a empresas comercializadoras de bienes importados libres de aranceles? El RIGI desarma toda política destinada a desarrollar proveedores, estimular el compre argentino y mejorar la competitividad de la industria y las pymes. Nuestras industrias deberán pagar aranceles de importación para ciertos insumos que no deberán afrontar quienes ingresen en este régimen, generando desincentivos groseros a la producción en el país.
El RIGI genera exactamente lo contrario. Por una parte, admite la posibilidad de importar sin ningún tipo de arancel cualquier bien de capital, repuesto y otros insumos sin aclarar que éstos deban ser nuevos o usados, con lo cual incluso se da la posibilidad de que operadores internacionales ingresen maquinaria ya utilizada generando una competencia desleal con instrumental obsoleto, es decir, donde no hay transferencia de la mejor tecnología internacional, que es uno de los objetivos que debe perseguir cualquier régimen de incentivos a las grandes inversiones.
El punto que me parece insalvable en los términos que está escrito es el claro desincentivo al desarrollo de proveedores nacionales. Explico este punto. El RIGI está fundamentalmente orientado a la inversión en actividades primarias. Las mejores experiencias internacionales y nuestra propia historia indican que el gran desafío en las inversiones vinculadas a recursos naturales consiste en desarrollar proveedores nacionales, industriales, tecnológicos e ingeniería que permitan justamente utilizar al recurso natural como una palanca para el desarrollo productivo.
El régimen tiene tres grandes capítulos. Coincido en la necesidad de dar estabilidad fiscal a los grandes proyectos de inversión (aunque el plazo propuesto es excesivo y exagerado) y también acuerdo en generar algunos incentivos tributarios, los cuales pueden ser discutibles pero no me parecen desmesurados: no hay exenciones sino reducciones de alícuotas que van en línea con parámetros internacionales. Los esquemas de amortización acelerada de bienes de capital son herramientas ya utilizadas en regímenes anteriores y no les veo objeciones. En materia cambiaria veo una exagerada laxitud, pero es claro que Argentina tiene que normalizar el acceso de los inversores al mercado de cambios, seguramente llevará tiempo, pero en un régimen de largo plazo eso me parece atinado.
Estoy de acuerdo en que el país necesita un régimen de incentivo a las grandes inversiones. La inestabilidad macroeconómica que venimos padeciendo desde hace varios años, el débil crecimiento de la última década en la que el PIB per cápita cayó un 7% y la necesidad obvia de aumentar la inversión, justifican la implementación de un régimen especial.
El Congreso empieza a tratar la Ley Bases, la cual incluye un capítulo especial denominado Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). ¿Qué implicancias tiene? Anticipo que estoy conceptualmente a favor, pero encuentro algunos problemas que son muy nocivos para las pymes y la industria nacional y es fundamental que sean modificados. Lo sintetizo en un breve hilo.
¡ Bienvenido, Keko! 👋
La Comisión Directiva tiene el agrado de informar que esta mañana Daniel Keko Lucero firmó el contrato que lo convierte en jugador de la institución ✍️