La voz del fútbol en Venezuela @CDominguesP o como le dice @hturinese "El rockero del gol" estuvo de visita en nuestro podcast.
Aquí, en este link, lo pueden ver completo
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Así lucía doña Carmen Navas cuando joven. Que Dios siempre la cuide a ella, les dé fuerza a ella y a su familia, y que permita el descanso eterno a Víctor Hugo Quero Navas.
#Mariners Ken Griffey Jr. robbed Albert Belle of this home run 30 years ago today, on May 5, 1996.
Junior finished that season with 49 home runs, Belle with 48.
Entró en su casa y lo encontró todo roto en un solo instante. Era mayo de 1968 cuando Cynthia Lennon regresó de un viaje y cruzó la puerta de Kenwood. Allí estaban John Lennon y Yoko Ono, sentados en el suelo, mirándose como si el mundo no existiera. No hicieron falta palabras. La escena hablaba por sí sola.
Lo que ocurrió después no encaja en lo que cualquiera imaginaría. Cynthia no gritó, no lloró, no rompió nada. En un estado de shock que ella misma tardaría años en comprender, preguntó con una calma casi irreal si querían cenar. Aquella frase, tan fuera de lugar como profundamente humana, fue su forma de sostenerse cuando todo se venía abajo. Más tarde admitiría que estaba funcionando en automático, intentando mantener una normalidad que ya no existía.
Lo más doloroso no fue solo la traición, sino la forma en que sucedió. John sabía que ella regresaba ese día. Nada había sido casual. Y aun así, al día siguiente, se comportó como si nada hubiera ocurrido, asegurándole que la quería y que aquello no significaba nada. Pero Cynthia ya lo había entendido. Esta vez no era una más. Era el final.
Lo que vino después es lo que casi nadie cuenta. John pidió el divorcio e intentó, en un primer momento, culparla a ella. Finalmente, el proceso se resolvió reconociendo su propio adulterio. Cynthia recibió una cantidad que, para la dimensión de la fama y la fortuna de John, resultaba sorprendentemente pequeña, junto con la custodia de su hijo Julian Lennon. Y con eso, se marchó.
No eligió el ruido. No eligió la venganza. Se fue a Gales, abrió un pequeño restaurante y construyó una vida tranquila para su hijo, lejos del foco mediático que devoraba todo a su alrededor. Mientras el mundo seguía orbitando alrededor de la figura de John Lennon, ella cocinaba, cuidaba y reconstruía en silencio lo que había quedado en pie.
En medio de todo aquello, hubo gestos que marcaron la diferencia. Paul McCartney no desapareció. La visitó, estuvo con Julian y, en uno de esos trayectos en coche, comenzó a escribir una canción que más tarde se convertiría en “Hey Jude”, un mensaje para un niño que estaba viviendo la ruptura de su familia. Durante años, Julian no supo que aquella canción era, en realidad, para él.
Cynthia habló años después, primero con suavidad y luego con más claridad. Contó también las sombras, las heridas, incluso la violencia que había vivido. Pero nunca desde el rencor absoluto. Su relato no buscaba destruir, sino mostrar la complejidad de una historia que el mundo había simplificado demasiado.
Cuando John murió en 1980, Cynthia no utilizó ese momento para ajustar cuentas. Lloró al hombre que había amado y sostuvo a su hijo, que también tenía que reconstruirse. Hizo lo que había hecho siempre: mantenerse en pie cuando todo alrededor se tambaleaba.
Murió en 2015, con Julian a su lado. Su historia no es la de la mujer que fue dejada atrás por una leyenda. Es la de alguien que decidió no convertirse en lo que la había herido. Que eligió la dignidad cuando tenía razones de sobra para elegir otra cosa.
Porque hay personas que hacen ruido para que el mundo las escuche.
Y hay otras que, en silencio, demuestran una fortaleza que el tiempo no puede borrar.
Gracias Marcelo querido. Por todo! Por la oportunidad, por el crecimiento. Por querer que seamos mejores. Por ser amigos. Por cada viaje, por cada consejo, por cada cena. Me formaste como periodista y como persona. Fuimos amigos y nos acompañamos. Te amo para siempre 💔 #QEPD
De los mismos creadores del hotel "Hesperia" nos llega una nueva versión, exclusiva para la gente que actúa como animales y dejan las habitaciones todas sucias. Se trata de el hotel "Hestheria".
Junto a compañeros y amigos del medio y en una iniciativa de @Cesararriba, reflexiones, testimonios, anécdotas en un homenaje a Humberto Acosta.
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La ida de Humberto Acosta es una daga en el corazón. Humberto fue todo lo bueno de un comunicador, y su majestuosa carrera fue coronada por el mejor programa que he escuchado en la radio: “Triple play con camiseta diez”, y si “el tiempo, el implacable, el que pasó”. Paz a su alma
Leones del Caracas vuelve a fallar.
En ambos posts se poncharon con tuits genéricos a pesar de despedir a quien fue parte fundamental de la historia del equipo. Humberto Acosta no fue solo “un periodista destacado”: fue voz, análisis, y compañía de una legión de fanáticos
El sushi es la mentira gastronómica mejor vendida del planeta. Arroz frío, pescado crudo y algas viscosas disfrazados de “delicadeza”. La mitad finge que le encanta solo para sentirse interesante. No es alta cocina: es marketing envuelto en soja