Y entonces te das cuenta de que todo es incontrolable. Que la vida son ratitos buenos y malos que nos van sucediendo entre sonrisas.
Que la vida perfecta es una noria que no para de subirnos y bajarnos. Y hay que disfrutarla así.
Porque la vida no se trata de controlarla, sino de sentirla. De reír en las subidas, aprender en las bajadas y disfrutar cada giro.
No puedo creer LO LINDO que es tener pareja perdón pero encontrar una persona con la que te guste estar, hablar, pasear, hacer cosas nuevas, te haga reír y encima de todo QUE SIENTA LO MISMO QUE VOS y coincidan en tiempo y espacio es prácticamente un milagro.