Takashi le sostuvo la mano y notó el desdén en su respuesta.
No supo que hacer y se limitó a obedecer ¿qué diría su padre? Pensó sin siquiera moverse.
“Mi papá está ocupado, él me cuida mucho pero no tiene el tiempo suficiente.”
Y en ocasiones la maldición también cuidaba +
——— Por dios.
Podía matarlo ahí mismo, porque no tenía razón alguna para seguir aguantandolo. Solo que en el fondo, muy en el fondo, estaba intrigado. Era la primera vez en años que volvía a recordar algo que pensó que estaba enterrado.
——— ¿Puedes hacer caso?
Su padre si le había dicho muchas cosas, pero Takashi no le hacía caso.
“Yokohama.”
Era lo poco que podía recordar porque no tenía una muy buena memoria cuando se trataba de direcciones.
“¿puedo tomarle la mano?”
——— ¿Tus padres no te enseñaron a no confiar en cualquier extraño?
La pregunta salió más seca de lo que pretendía. Volvió a fijarse sin querer en detalles absurdos, que para nada deberían llamar su atención, como la forma de sus ojos. ¿Por qué mierda pensaba en esas cosas?
Takashi permaneció en silencio y observó al hombre, no era consciente de lo mucho que podrían importarle sus hijas.
‘A ti te desechó. No seas idiota Takashi.’
La voz femenina sí hizo que algo dentro de su ser se removiera ¿era eso tristeza o duda? Takashi empuñó una de +
No debió mencionar a sus hijas, eran su único punto débil. A diferencia de este chico que ahora mismo parecía su maldición personal, ellas jamás estarían solas, pero tiene un punto.
——— No debí salir hoy.
Murmura por lo bajo. Invoca a una de sus tantas maldiciones,
Takashi siguió al más alto sin llegar a tocarlo, mientras la maldición que llevaba consigo empezó a alterarse.
“¡por favor!”
rogó una segunda vez. No quería quedarse solo a final de cuentas.
“Solo ayudeme. Supongo que si alguna de sus hijas se pierde le gustaría que +
Esta vez vez no se detiene, ni pierde el tiempo respondiéndole. Están en un lugar público, tarde o temprano alguien podrá indicarle el camino.
Sin embargo, una serie de imágenes nada agradables asaltan su mente. Escenarios en los que preferiría no volver a pensar nunca
su petición fue totalmente patética, pero no quería estar solo a pesar de que la maldición insistía en que debía detenerse y no buscar ayuda de aquel extraño.
La maldición se mostró completamente molesta tras escuchar que aquel estaba hablando de una hija.
“No seas grosera con él.”
Takashi se quejó por lo bajo.
“¡espere! necesito que por favor me ayude, debo volver a mi casa y no tengo manera de hacerlo, al menos no me abandone”. +
No vuelve a dirigirle la palabra hasta que llegan a la estación. Sospecha que volverá a verle, así que ya verá si le puede ser útil o no. De no serlo, todo habrá sido una gran perdida de tiempo.
——— Mi hija me espera, así que me iré ahora.
Se ha apartado del menor, pensando
La respiración de Takashi era agitada gracias a la golpiza recibida y al agotamiento al tratar de defenderse.
Se sostuvo con firmeza de la mano del mayor y sin querer llegó a mancharla con su propia sangre.
“No, veo mucho más.”
Asiente de momento, ayudándolo a ponerse de pie sin mucha dificultad. No por altruismo precisamente, sino que hay algo. Algo más que no alcanza a comprender.
Intenta mantener una expresión neutral mientras caminan. Sino mal recuerda, pronto encontrarían la parada del autobús.
La cercanía debería ser incómoda, pero en su lugar Takashi sintió algo familiar.
‘¡Alejate de ese hombre! ¿no recuerdas nada?’
Susurró por lo bajo la maldición y Takashi inmediatamente respondió frunciendo el ceño y moviendo las manos.
“¡solo está haciendo una pregunta! +
——— Ajá.
Como si hubiese alguien más allí a parte de ellos. Ya está perdiendo el tiempo, debería estar volviendo a casa con sus hijas.
——— ¿Por qué está contigo?
Acorta la distancia, se inclina lo suficiente para quedar a la altura de su rostro.
es un buen hombre y me ayudará a salir de aquí...”
Takashi inhaló profundamente y le sostuvo la mirada al mayor mientras la maldición balbuceaba intentando decirle que era su infame padre.
“Desde que tengo memoria ¿puede ayudarme ahora? Me da miedo estar solo aquí.”
dicho +
Detiene sus pasos. La forma en la que se comunica con la maldición... le recuerda a alguien. ¿Le servirá de algo?
——— ¿Desde cuándo te acompaña?
Es obvio a lo que se refiere. Le echa un vistazo al chico, apenas dándose cuenta de la sangre.