En nuestra realidad venezolana un químico de profesión, en el patio de su casa en el Tigre tiene la visión política más acertada y sensata ahora mismo de esta situación:
Yo necesito que @SecRubio nos explique a qué está jugando la administración Trump con Delcy Rodríguez?
Está demostrado que la tipa es una total INEPTA.
Está demostrado que tiene nexos con el esquema de corrupción de Rodríguez Zapatero.
Está demostrado que lo que quiere es ganar tiempo para seguir en el poder.
Por qué no capturan a Diosdado Cabello quien tiene 25 millones de dólares de captura por delitos de Narcotráfico y terrorismo?
Por qué no terminan de asumir el control de Venezuela y sacan a estos criminales?
@MaElviraSalazar@RepCarlos
Los que en algún punto hemos conectado con la selección de fútbol, no lo hicimos por grandes éxitos ni por triunfalismo, porque con la vinotinto hasta ahora, las victorias no han sido la regla
Sin embargo, por nuestra pasión futbolera, quisimos abrazar a nuestra selección, más allá de los resultados.
Crecí con el equipo de Richard, un proceso de bases y desarrollo que atrapó a una generación que buscaba ilusionarse con una disciplina marginada a un tercer plano en el país.
Nunca se trató de apostar al caballo ganador, siempre supimos que con el seleccionado de fútbol iban a ser más los reveses que las alegrías.
Desde esta trinchera, siempre habrá lugar para nuestras selecciones, todas. Y por supuesto, ahora como periodista para el análisis con objetividad y sin temor a la crítica.
No hay que huirle a la palabra fracaso, y el último ciclo vinotinto cumple con todas esas características que apuntamos en su momento, toca pasar la página y acompañar, cada uno desde su lugar, a este nuevo proceso liderado por Osvaldo Vizcarrondo.
Cada uno es libre de tener sus preferencias, pero en Venezuela el fútbol fue, es y seguirá siendo vinotinto 🍷🇻🇪
Mi chica se dio cuenta de que algo andaba mal porque dejé de reírme de cosas que normalmente me haría. No me acorraló con preguntas. No me exigió explicaciones.
simplemente se adaptó.
Empezó a recogerme en lugar de pedirme que viajara solo.
Hizo listas de reproducción y las reprodujo suavemente de fondo cuando estábamos en silencio.
decía: "No tienes que hablar. Simplemente me gusta estar cerca de ti".
Una noche finalmente le dije que me sentía abrumado, como si estuviera fracasando en todo a la vez. Esperaba que lo debatiera. Que enumerara mis logros. Que me sacara de mis sentimientos.
no lo hizo.
Dijo: «Eso suena agotador», y me dejó terminar cada frase sin prisas. no parecía incómoda. Simplemente me agarraba la mano como si nada me molestara.
Al día siguiente, seguía burlándose de mí por haberle robado su sudadera. Siguió discutiendo sobre qué ver. Siguió besándome de la misma manera.
no convirtió mi crisis en mi identidad.
Fue entonces cuando entendí algo: el amor verdadero no se acobarda cuando no estás en tu mejor momento. No se encoge cuando las cosas se ponen difíciles.