El mame del 'pato de la selección' es un gran ejemplo de cómo las cosas auténticas funcionan, y las forzadas no.
Brugada duró meses e invirtió millones de pesos en ajolotes y pintura morada, cosechó bostezos; Sheinbaum y Julieta Venegas intentaron música moralina y morada, cosecharon ridículo.
En cambio, un simple pato, sin gastar un peso en consultores, agencias y coros, logró convertirse en símbolo.
Sí, lo auténtico se nota, y se agradece.
Abandono mi exilio de X para manifestar mi apoyo a todos los grupos que se manifiestan hoy contra la 4T y contra el Mundial. Amo el fútbol y mi país, pero México está hecho un caos desde 2018 y ClaudIA Shitbaum no tiene la capacidad de mando. Que el mundo vea el caos de la fiesta
LEGO anuncia la Sagrada Familia.
La Sagrada Familia es el edificio más fácil de la historia para LEGO. Sin embargo, el resultado es una caricatura.
Llamadme cascarrabias, pero siempre me ha parecido que las piezas de LEGO son un constructor de realidad fallido y, por tanto, un generador de frustración infantil cuasi infinita.
Entendedme bien, son un constructor intencionalmente fallido. Es lo que es. Vale para lo que vale. El problema es que promete mucho y entrega poco.
Las piezas de LEGO son relativamente válidas para el entretenimiento, pero son un cero a la hora de desencadenar la creatividad. Principalmente, debido a la dificultad para imitar la realidad con la rigidez de un ortoedro.
Construir con una pieza de LEGO es como esculpir con píxeles. Nadie en la historia, pudiendo hacerlo, ha esculpido o creado a base de formas ortogonales totalmente rígidas de escala invariable.
Es más. Después de más de 10.000 años de arquitectura, no hay ningún edificio que digamos: parece hecho de LEGO.
(Bueno, sí, pero después de LEGO, no antes).
El fracaso es tan rotundo que ni las pirámides parecen hechas con LEGO. Peor aún, ni una pirámide de LEGO parece una pirámide.
Por eso, hace mucho que LEGO pivotó desde el concepto píxel de plástico "haz lo que quieras" al proyecto cerrado donde la creatividad sale por la ventana. Se convirtió en un entretenido puzle 3D que solo se construye una vez y en el que reina la satisfacción del deber cumplido de un ADOL (Adult Fan of Lego).
Dicho esto, parece casi imposible que la firma danesa pudiera reproducir la realidad alterada de Gaudí. A priori no es posible, ni con LEGO, ni con LEGO® Technic ni con LEGO LSD.
Sin embargo, que LEGO sea un constructor de realidad fallido no quiere decir que no valga para reproducir arquitecturas inusuales y fantásticas sobre las que andamos escasos de referencias.
Porque, aunque fracase a la hora de construir una casita con tejado a dos aguas, su desempeño es totalmente satisfactorio a la hora de reproducir un destructor espacial o la mismísima Estrella de la Muerte.
Por eso no entiendo que no sean capaces de reproducir las inusuales formas de Gaudí, el edificio más irreal de todos los tiempos. Tampoco tienes que parecerse tanto. Total, casi nadie es capaz de imaginárselo. Es demasiado difícil. Y por eso era tan fácil.
Se podía haber intentado, pero, por lo que sea, no les ha dado la gana. O igual sí, y es válido para un señor de Copenhague, pero no tanto para alguien que haya visto más de una vez la Sagrada Familia.
Bajo el cruce de Reforma e Hidalgo, en la Ciudad de México, arqueólogos excavaron 7,000 m² y recuperaron más de 162 mil fragmentos cerámicos que narran más de 600 años de historia urbana. El hallazgo reveló una secuencia de ocupación continua desde el Posclásico tardío hasta el siglo XX, en una zona vinculada con la Noche Triste, el conjunto de San Hipólito y la expansión de la ciudad virreinal.
La mayoría de los materiales corresponden al periodo colonial: ollas, cazuelas, mayólicas y recipientes utilizados en actividades domésticas, hospitalarias y comerciales. Más que grandes monumentos, fueron los fragmentos cotidianos los que permitieron reconstruir cómo se abastecía, habitaba y transformaba esta antigua periferia de la ciudad. Bajo el asfalto, la historia seguía intacta.
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Poco se habla de lo necesario que es ver esta serie ahora: La arquitecta (2023).
Una distopía donde la crisis de vivienda lleva a una arquitecta a presentar un proyecto desesperado.
No está tan lejos de una realidad posible.
Si Keylor hace campeón a los Pumas, como mínimo se merece:
- Que retiren su número
- Hacerle una estatua afuera del estadio
- Que Ciudad Universitaria pase a llamarse Plaza San Keylor
- Ser profesor de Teología en Ciencias Cristianas
→ Ser el rector de la UNAM
8 artistas que conozco, que de uno nomás conozco una canción jajaja y sin Metric que podía venir a echarse “Crush Forever" en vivo. Valen verga cada año desde el 2018, salvo por 2022