Nunca había comprendido tanto el valor de estar viva como cuando empecé a mirar a mi alrededor y descubrí algo hermoso: hay personas que me quieren, que se alegran genuinamente de verme y que me hacen un lugar en sus vidas, incluso cuando yo no siempre estoy tan presente.
Me encanta poder ser yo misma sin tener que aparentar ni construir una versión distinta para agradar. Soy exactamente como me muestro: a veces resplandezco, otras veces soy un desastre, pero siempre soy genuinamente yo.
recibir halagos por tu apariencia fisica está bien, pero cuando alguien te felicita por tu personalidad, tu mentalidad, tu risa, lo genuino que es tu corazón, eso por lejos es distinto