El euro digital es la estafa sobre la estafa. Si el euro se empleó para instaurar la pobreza como institución, el digital pretende lo mismo pero con la esclavitud.
La estrategia contra los incendios es brillante. Se impide a agricultores, ganaderos y propietarios hacer lo que hicieron durante siglos: limpiar y gestionar el monte. Se deja que la maleza convierta los bosques en un polvorín. Cuando todo arde, el culpable ya está preparado: el cambio climático.
Y, como toda buena crisis, termina con la misma receta de siempre: más miedo, más impuestos.