Llega la embarazada con presión por las nubes.
El gine: ¿Será preeclampsia?
El internista: ¿O hipertensa de antes?
El residente: ¿Y si es lupus, o TTP, o hígado graso?
La suegra: Eso es porque no se cuidó.
Y cuando nadie entiende si la placenta anda fallando o si es el riñón el que ya trae bronca vieja… ¿a quién mandan?
Al Nefro, compadre.
Porque pa’ descifrar si es proteinuria de guerra, creatinina traicionera o un trombo microangiopático disfrazado de preeclampsia… se ocupa ojo clínico y callo en la trinchera.
La neta: cuando el embarazo y la presión no cuadran, el nefrólogo es el que destapa el guiso.
“Te digo adiós, y acaso, con esta despedida, mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti.”
-José Ángel Buesa
"Un día voy a escribir todo lo que siento.
Y vas a leerlo y a preguntarte
si se trata de ti. Y
probablemente si.
Y posiblemente ya no".
—Mario Benedetti.