#ATENCIÓN Todo parece indicar que anoche el presidente @ABDELAESPRIELLA creía que los bombardeos que la fuerza pública estaba haciendo en la vereda Sinaí del municipio de San Calixto le iban a permitir dar de baja a un comandante del Frente de Guerra Nororiental del ELN. Por eso, sobre la medianoche anunció que hoy le daría buenas noticias al país. Sin embargo, las cosas no salieron como lo esperaba y los bombardeos no solo no lograron su cometido, sino que terminaron hiriendo a varios campesinos y destruyendo varias viviendas de la zona.
@CancilleriaCol Solo va a servir para quedar en ridículo ante la comunidad internacional, solo EEUU y ahora Colombia reconocen esa soberanía. Es una idiotez del tamaño de la frente de Abelardo
@ricarospina Uno esperaría que el sr q se hizo elegir con la bandera de la seguridad, del saludo militar, de lograr la paz por la vía militar, q dijo q va a es a trabajar desd el primer día, estuviera al frente d las operaciones militares a 2 días d su posesión. Está en la Feria de las Flores
@elespectador Con la mujer de Petro: la exorbitante cifra de sus prendas, de su reloj, su extravagante outfit, de dónde saca la mujer de Petro para la ropa que usó en la posesión, etc. Y después que toca creerles, q dizq son medios serios jajajaja
Con mentiras y engañando. Así hicieron campaña, así van a gobernar, pero lo peor, miren los "Me gusta", hay imbéciles que les creen, y no son poquitos.
@ALFREGUTIERREZ3 Maestro, el presidente manda en su rama del poder que es la ejecutiva, el no tiene poder en la rama judicial, esta es independiente, lo único que puede y debe hacer como presidente es garantizar su correcto funcionamiento.
“Las campañas no se ganan con propuestas": el manual de engaño que llevó a De la Espriella al poder.
Por: Manuel Becerra.
No fue una confesión accidental captada por un micrófono abierto. Fue una declaración pública, franca y descarada, hecha por Carlos Suárez, estratega de campaña de Abelardo de la Espriella, en una entrevista para Noticias Caracol. Cuando le preguntaron cómo lograron que un abogado penalista sin experiencia en cargos públicos, sin plan de gobierno claro y sin una sola propuesta económica seria alcanzara cerca de 13 millones de votos, Suárez respondió con la crudeza de quien sabe que ya ganó y ya no necesita disimular:
“Las campañas no se ganan con las propuestas (...) para ganar elecciones unipersonales se tiene que mover emoción, sentimientos".
Ahí está, en una sola frase, toda la verdad que el electorado colombiano no quiso ver durante meses: no le vendieron un proyecto de país. Le vendieron un show.
Abelardo de la Espriella no llegó a la presidencia como estadista. Llegó como presentador de televisión que encontró el escenario más grande del país. Y lo sabía. Sus propios asesores lo bautizaron como una marca, no como una candidatura. Crearon la "De La Espriella Style", lanzaron una app digital, y convirtieron cada mitin en un concierto de pop: pantallas gigantes, videos con inteligencia artificial, explosiones de pólvora, drones iluminando el cielo, y el candidato saludando al grito de "¡Firme por la patria!" con la camiseta de la selección Colombia puesta.
Esto no es política. Es teatro de masas. Es el mismo método que usan los telepredicadores para llenar estadios y vaciar bolsillos: mover emociones, no razones. Y funcionó. Mientras la izquierda discutía reformas tributarias, salud pública y transición energética, De la Espriella prometía "destripar" a sus opositores, extraditar a Petro, encarcelar a Cepeda y construir megacárceles como las de Bukele. No explicaba cómo. No importaba cómo. Lo que importaba era la emoción: la rabia, la venganza, la ilusión de que alguien finalmente iba a "peinar" a los de siempre.
La retórica vacía del "corroncho" millonario
De la Espriella supo leer perfectamente el resentimiento de una élite bogotana que lo miraba por encima del hombro. Se autodefinió como el "corroncho" que iba a poner en su lugar a los "cachacos" de la capital, usando el mismo lenguaje despectivo que antes le habían tirado a él. Vendió su riqueza ostentosa —sus carros costosos, sus vinos exclusivos, sus trajes Louis Vuitton— no como vulgaridad, sino como prueba de éxito, exactamente como hizo Donald Trump.
Y la gente compró el personaje. Compró al litigante millonario que prometía aplicar "todo el peso de la ley" contra quienes odiaban. Compró al boxeador que en cada discurso tocaba su bíceps derecho como si fuera a lanzar un golpe. Compraron la fantasía de que un hombre que nunca había administrado ni una alcaldía podía "arreglar este platanal en ocho meses".
Pero nadie le pidió el plan. Nadie le exigió los números. Porque, como dijo Suárez, las campañas no se ganan con propuestas.
El precio de votar con el estómago.
El problema no es que De la Espriella haya usado el método. El problema es que funcionó. Que cerca de 13 millones de colombianos prefirieron un espectáculo a un debate, un insulto a una política pública, una promesa de venganza a una hoja de ruta de desarrollo. El problema es que cuando un candidato admite abiertamente que no necesita propuestas para ganar, y aun así gana, le está enseñando a toda una generación de políticos que el engaño emocional es más rentable que el trabajo técnico.
Carlos Suárez, con su honestidad brutal, reveló el secreto de la cocina: la democracia no se ganó con ideas. Se ganó con manipulación afectiva. Con la misma lógica con la que un televendedor te vende un producto que no necesitas apelando a tu miedo, con la que un pastor estafador te pide diezmos prometiendo milagros, con la que un influencer te vende una vida perfecta que no existe.
#Mundo | El diario de EE. UU, The Washington Post, publicó una investigación la cual revela que los bombardeos a lanchas en el Pacífico y mar Caribe no han reducido el flujo de drogas hacia EE. UU.. Estos son los detalles
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Detalles de fina coquetería:
- Alfredo Deluque, el senador que le votó a favor todos los proyectos importantes de Petro, el gran defensor del Acuerdo de La Habana de Santos, será el que le ponga a banda presidencial a De la Espriella
- Nicolás Barguil, cuya esposa es prima de Abelardo, será el presidente de la Cámara
- Alfredo Ape Cuello, el gran aliado de Petro, con burocracia y poder enorme en el gobierno Petro, el hombre al que Abelardo señaló en campaña por graves hechos de corrupción, fue el gran operador de los acuerdos de ahora para las mesas directivas del nuevo Congreso. “Impresentable sujeto”, lo llamó Abelardo