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Carmen Teresa tenía 82 años.
El régimen contaba con eso.
Creyeron que el tiempo era su aliado. Que una madre de 82 años no tendría la fuerza para buscar a su hijo. Que eventualmente se rendiría. Que moriría y el caso de Víctor Hugo quedaría enterrado con ella.
Hoy Venezuela despide a la señora Carmen Teresa Navas.
No murió solo una madre; se apagó una mujer que convirtió el dolor en coraje y la desesperación en denuncia.
Durante meses buscó a su hijo Víctor Hugo; recorrió cárceles, tribunales y oficinas de un Estado que le respondió con silencio, humillación y mentira. Nunca dejó de exigir verdad. Nunca se rindió. Nunca dejó de luchar.
Carmen nos deja una lección inmensa de perseverancia y dignidad. Una mujer de más de 80 años enfrentó, sola y sin miedo, a todo un aparato de terror que quiso borrar a su hijo y quebrar a su familia. No pudieron.
Su voz se convirtió en la voz de miles de madres venezolanas que hoy buscan a sus hijos desaparecidos, presos, perseguidos o asesinados por el régimen criminal.
La muerte de Carmen Teresa no puede separarse del sufrimiento, la crueldad y la impunidad que marcaron los últimos meses de su vida. Venezuela tiene el deber moral de recordar su nombre y el de Víctor Hugo. Porque un país que olvida a sus víctimas corre el riesgo de acostumbrarse al horror.
A su familia, mi abrazo infinito, y las oraciones de una nación que los acompaña.
Y a nosotros, una obligación: que exista justicia, memoria y reparación. Y que nunca, jamás, se repita este horror.
LA MATARON
La mataron poco a poco.
La mataron cuando secuestraron a su hijo.
La mataron cuando fue a preguntar por él.
La mataron cuando la dejaron sin respuesta.
La mataron cuando le negaron la amnistía a quien ya estaba muerto.
La mataron cuando le dijeron que su hijo había muerto solo porque no tenía familia.
La mataron cuando le mataron a su hijo.
La mataron poco a poco...
Descansa en paz, abuela Carmen.
Gracias por ser testimonio de amor y perseverancia.
Se burlaron de ella.
La engañaron.
Le ocultaron casi un año la verdad.
La mataron lentamente.
y cuando enterró a su hijo, ya estaba muerta.
¡Maldito chavismo!
Le hicieron tanto daño a esta señora hasta que la mataron de tristeza, pero ella nunca bajó la cabeza.
Carmen Navas nos dio ejemplo de dignidad hasta el fin de sus días.
Nueve años del asesinato de Diego Arellano, el biólogo de la UCV que la tiranía mató y nos dejó su sonrisa al partir, como si hubiese visto a DIOS😭😭. Nueve años que se siguen acumulando sobre la herida de un país que no deja de sufrir.
Solo le pido a DIOS que no se olvide de Venezuela. Que mire a cada madre que llora, a cada familia rota, a cada joven que quedó en el camino soñando con un país mejor. Ya ha sido demasiado dolor para una sola nación🥹🥹