Hermoso monólogo contra el odio mientras el tio se proclama, satisfecho, quintaesencia del amor y va odiando por orden alfabético a todo el que se aparte tres milímetros de su ideologia. Es anti casi todo, incluido antisemita. Pero odia con mucho amor, que es lo importante. Odio ecológico y con certificado de buena persona.
Elefantiásicos y bondadosos huevos.
Mi madre fregaba el cuarto de baño con Vim Clorex Verde y lejía Los Tres 7. Y le daba un golpetazo de agua fuerte. P’a desincrustar. Y salía una nube de vapor gordo rollo Fukushima que te dejaba el pelo rubio y los ojos como un conejo con mixomatosis. Tiesos de cuna pero más limpios que los chorros del oro. “Niña, le decía mi padre, no vayas a mezclar el agua fuerte con lamoniaco que te conozco. A ver si vamos a salir ardiendo o argo, joder”. Mi padre no era Lavoisier pero leía el “Muy Interesante” en la barbería y el cabrón lo mismo te hablaba de toros que de la entalpia de vaporización de lamoniaco.
En mi casa de niño también se trabajaba el Taifol y la cera Alex. Y mi madre se ponía dos trapos en los pies y se pasaba el día dándole brillo al suelo mientras andaba como Fraga. “Niña, para ya con el ejercicio, hostia, que se te van a poner las piernas como a Lejarreta”. A mí me volvía loco ver a mi madre dar Blanco España a las juntas de los azulejos mientras canturreaba La Zarzamora o la Bien Pagá, porque en mi casa de niño, por lo que sea, se escuchaba más copla gorda de celos y puñales que a Verdi. Y más a Bambino que a Beethoven. Un día mi madre se hizo socia de “Avon”, que eran mujeres con permanente que organizaban reuniones en las casas y vendían colonias que venían en botes raros y olían a puticlub camboyano. Mi padre decía que eso era una secta, “esas son del Palmar de Troya, que te lo digo yo”.
Bendita infancia.
La excitación del Gobierno por la suspensión de la ‘ley de nietos’ es bastante reveladora. En vez de esperar a la decisión definitiva de los jueces guardando el debido respeto institucional, se crispan y hablan de atropello democrático. Si alguien tenía dudas de que aquí había gato encerrado, han quedado aclaradas.
Los circuitos de test son artificiales, creados por la mano del hombre.
Los circuitos de carreras nacen de forma natural por la erosión del viento y la lluvia.
La afición del Betis publicó una votación entre 4 camisetas hechas por fans y va a diseñar la misma basada en la prevención de incendios forestales.
Aquí la mía si el @Atleti decides hacer lo mismo…🤣🤣