Que te voy a decir ídolo, nos hiciste creer a todos que era posible una vez más. Con 39 años fuiste el mejor jugador de la Copa del Mundo. Nos diste todo, nos hiciste volver a ilusionarnos y nos diste lo mejor durante 20 años. Si este fue el último baile, gracias por todo Lionel.
Habrá veces que no siempre vamos a recibir la explicación, la disculpa o el cierre que nos gustaría. Habrá momentos en los que la otra persona ya no esté, no pueda o simplemente no quiera darnos una respuesta. O tal vez nos dé una respuesta que no sea la que esperábamos.
En esos casos, el reto está en encontrar la manera de hacer las paces con lo que pasó y aprender a soltar. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de darle más poder a quien nos lastimó o de dejar que nuestra vida siga girando en torno a algo que no podemos cambiar. Y pocas cosas drenan más nuestra energía que eso. Soltar no quiere decir olvidar, sino quitarle al dolor el control que tiene sobre nosotros, para poder avanzar.