Hoy vuelve a rodar la esperanza @El_Universal_Mx
«El fútbol es el lenguaje que habla el mundo.»
Franz Beckenbauer
Hoy, 11 de junio de 2026, México volverá a hacer historia. Por tercera ocasión inaugurará una Copa Mundial de Fútbol. Ningún otro país ha tenido ese privilegio. La emoción se respira en las calles, en las plazas, en los hogares donde las generaciones se encuentran alrededor de una pelota, una camiseta o un recuerdo.
Los Mundiales suelen medirse por goles memorables, estadios repletos y celebraciones multitudinarias. Sin embargo, las grandes historias comienzan mucho antes del silbatazo inicial. En esta ocasión, una de ellas se construyó desde una visión que entendió al fútbol como una herramienta de encuentro social.
Ese camino comenzó varios meses antes de la inauguración. Bajo el concepto de Mundial Social, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) impulsó una estrategia que buscó convertir la fiesta deportiva en una oportunidad para fortalecer comunidades, recuperar espacios públicos y abrir nuevas posibilidades para miles de personas.
Los resultados hablan por sí mismos. Fueron rehabilitados 64 espacios y canchas de fútbol de salón distribuidos en 39 municipios de las 32 entidades federativas. Cada una de estas instalaciones fue acondicionada bajo especificaciones oficiales para garantizar seguridad, funcionalidad y accesibilidad. El Mundial Social encontró una de sus expresiones más poderosas en el fútbol femenil. Se organizó el torneo de fútbol de salón para mujeres más grande realizado en México. Participaron 320 equipos y 3 mil 539 jugadoras de categoría Sub-21. Más allá de los resultados deportivos, la competencia abrió una ventana para el desarrollo de talento nacional rumbo al Mundial Femenil de Futsal de 2029. La selección de Chihuahua levantó el trofeo en la final disputada en el Parque Ecológico Lago de Texcoco. La inclusión encontró otra dimensión con la celebración del torneo Street Child Fútbol, que reunió en México a 350 niñas, niños y jóvenes provenientes de contextos de violencia, abandono y vulnerabilidad de 20 países. En un mundo marcado por divisiones, el balón volvió a demostrar que puede convertirse en un lenguaje común.
En adición, tal como lo ha señalado el Mtro. Zoé Robledo, director general del IMSS, la construcción del legado mundialista también pasa por la seguridad y la capacidad de respuesta institucional: “Instalamos hace unos días el Comando Central IMSS Mundial de Fútbol 2026, declarado en sesión permanente para monitorear las sedes deportivas, los sitios donde se realizarán los Fan Fest y, en general, los puntos de mayor afluencia turística”. La preparación tomó más de nueve meses. Hoy existen más de mil 400 profesionales capacitados para responder ante cualquier contingencia. Operan 253 unidades de respuesta, de las cuales 40 se concentran en Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León. Además, 17 unidades estratégicas permanecen listas para actuar según las necesidades de cada región. La vigilancia se mantiene sobre cinco grandes áreas: epidemiología, atención médica, infraestructura, protección civil y comunicación oportuna. Su misión es garantizar que la celebración transcurra con seguridad para millones de asistentes y visitantes. La exposición “La Ciudad que nunca ha dejado de jugar”, inaugurada recientemente en la sede de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, ayuda a entender esa continuidad histórica. Más de 600 piezas aportadas por más de 40 coleccionistas recorren los recuerdos de 1970, el Mundial Femenil de 1971, la Copa de 1986 y el horizonte de 2026. Son objetos sencillos, boletos, balones, estampas, llaveros y fotografías. Sin embargo, cada uno guarda una emoción colectiva.
Hoy inicia el Mundial. Hoy vuelve la fiesta. Hoy vuelve a rodar el balón. Y con él, también la esperanza.
https://t.co/HoIBxLNXQ4
La paz anunciada, la guerra persistente @El_Universal_Mx
«Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras».
Cicerón
Ayer se anunció un cese al fuego entre Estados Unidos, Israel e Irán. Lo dijo Donald Trump como si el mundo pudiera detenerse por decreto, como si la guerra aceptara pausas con la docilidad de un reloj. Se habló de dos semanas de negociación, de una ventana para la diplomacia. Pero hoy, mientras la palabra “tregua” todavía flotaba en el aire como una promesa frágil, los bombardeos volvieron a caer sobre el sur del Líbano y sobre Beirut, como si el lenguaje fuera incapaz de contener la realidad. Israel, bajo el liderazgo de Benjamin Netanyahu, dejó claro que el cese al fuego no incluía ese frente, que la guerra puede dividirse en compartimentos, que la muerte puede administrarse por zonas. El estrecho de Ormuz, que había permanecido cerrado de forma intermitente durante semanas, volvió a abrirse; la pregunta es si así se mantendrá con el correr de los días.
A diferencia de otras guerras, aquí no hay distancia. La guerra no solo ocurre: se transmite, se interpreta, se manipula mientras sucede. Y en ese escenario fragmentado, los frentes se multiplican: Irán contra Estados Unidos, Irán contra Israel, Israel contra Líbano a través de Hezbolá, Israel contra Gaza. No es una guerra, son varias superpuestas, corriendo en paralelo, negociándose en un punto mientras estallan en otro.
Vivimos una época en la que la violencia se ha vuelto técnica, quirúrgica, casi invisible para quien no está debajo de ella. Se habla de objetivos, de precisión, de daños colaterales, como si esas palabras pudieran suavizar el hecho elemental de que alguien pierde la vida, de que alguien deja de respirar. Pero la guerra, en su forma más desnuda, sigue siendo lo mismo: una relación desigual de poder llevada al extremo. Y ahí es donde aparece la fractura moral que intentamos ignorar.
Cuando uno de los bandos tiene en el cielo drones, satélites, misiles de largo alcance, y el otro no cuenta con los mismos recursos, la conversación se rompe. Ya no hay ley posible, porque la ley presupone igualdad. Ya no hay reglas, porque las reglas necesitan equilibrio. Y la razón, esa última esperanza humana, se convierte en un lujo que solo puede permitirse quien no está corriendo. En ese momento, lo que uno sostiene ya no es solo un arma: es la vida del otro, el tiempo del otro, la posibilidad de que el otro siga existiendo, tal como lo dijo, el presidente de los Estados Unidos.
El cese al fuego no es irrelevante. Pero también es necesario decirlo con claridad: una tregua no significa paz. Puede tratarse solamente de un reacomodo táctico. Un alto al fuego que no alcanza a todos los frentes es, en el fondo, una tregua incompleta.
Hoy está claro que el arma más poderosa no es el proyectil que cae, sino el control del flujo energético global. El estrecho de Ormuz, por donde transita una parte crucial del petróleo del mundo, se convierte en una palanca silenciosa capaz de tensar al planeta entero. No es solo una guerra regional: es un conflicto en el que el mundo entero queda, en cierto sentido, como rehén. A eso se suma otra capa, más sutil y peligrosa: la desinformación. Videos hechos con inteligencia artificial, propaganda, noticias falsas, imágenes manipuladas que circulan con la misma velocidad que los hechos reales. La guerra ya no solo se libra en el territorio, sino en la percepción. Y cuando la percepción se distorsiona, la verdad se vuelve irrelevante.
Con el paso de los días, el verdadero riesgo no es que la guerra vuelva estallar, sino que esta no termine de irse.
https://t.co/hheni5mslS
Artemisa: volver a la Luna, ¿competencia o ciencia?
«No hay hazaña más sospechosa que aquella que no se repite.»
Sacarías
Mucho antes de que el hombre pensara en llegar a Selene, la Luna ya se había convertido en diosa, en límite, en ciclo biológico y astronómico, en poesía… Desde la mitología griega, la Luna representa antorcha y oscuridad, luz y sombra. Para los griegos, Artemisa no es una diosa tranquila, ni callada, ni indiferente: es misteriosa, es lo que no se mira ni se toca; Artemisa no se posee; solo en la imaginación se contempla.
Durante siglos, la Luna fue un reloj del tiempo; para la mujer, un péndulo. En 1969, Neil Armstrong, en la misión Apolo 11, holló con sus plantas la virginidad del suelo lunar; se dijo en aquel momento “que era un pequeño paso para un hombre y un gran paso para la humanidad”. Desde entonces, han pasado seis misiones a la Luna, un puñado de horas y un silencio de muchos años. Durante más de medio siglo no volvimos. Ninguna insistencia, ninguna continuidad. Demasiado tiempo para ser normal. Esa interrupción abrió la sospecha, y por ahí se coló la intriga: ¿realmente estuvimos ahí? La duda no nace de la ignorancia, sino de una intuición incómoda: lo verdaderamente importante no se abandona. Pero la evidencia es contundente. El programa Apolo dejó huellas imposibles de falsificar: muestras lunares, instrumentos que aún responden desde la superficie, registros de otras potencias. Sí llegaron, sí llegamos. Y, sin embargo, nos fuimos.
La realidad es más inquietante que cualquier supuesta conspiración; la verdad siempre surge a la superficie. No nos detuvo una dificultad, sino una falta de voluntad, una falta de propósito. El cohete Saturn V dejó de fabricarse no porque fallara, sino porque dejó de ser necesario. Solo en el proyecto del Apolo 11 trabajaron cerca de 400 mil personas; se cerraron fábricas, se dispersaron ingenieros, se desmanteló la intención. No hubo un fracaso, sino un desinterés.
Hoy, el programa Artemis II anuncia el regreso: promete rodear la Luna y preparar un nuevo alunizaje. El nombre no es casual: Artemisa, la diosa que no se deja poseer. La humanidad, con esta ocasión, completará siete viajes a la Luna, y este dato no solo es una cifra, sino una advertencia. Siete días ordenan el tiempo, siete notas sostienen la música, siete colores visibles aparecen al descomponer la luz; siete niveles han descrito, desde lo antiguo, cualquier proceso de transformación. El siete marca un ciclo completo. La ausencia humana de la Luna ha atravesado ese ciclo. No volvemos fortuitamente: volvemos después del olvido, volvemos por destino.
En 1969, los norteamericanos fueron a demostrar poder frente a la URSS; hoy regresan, quizá sin saber con claridad qué quieren sostener frente a los chinos. Ese es el verdadero riesgo. Si el regreso repite el gesto de Apolo —llegar, plantar símbolos y retirarse—, confirmará algo inquietante: que la humanidad es capaz de hazañas extraordinarias, pero incapaz de darles sentido.
La Luna no necesita ser conquistada. Nunca lo necesitó. Lo que está en juego no es su superficie, sino nuestra coherencia. Porque toda frontera atravesada exige una transformación. Y nosotros cruzamos esa frontera… sin cambiar; seguimos siendo los mismos. El escenario ha cambiado, pero nosotros seguimos siendo los mismos, con los mismos miedos, con las mismas pasiones, con los mismos vicios, pero también con las mismas virtudes. Lo que hagamos, lo que seamos, es lo que dejaremos a nuestros descendientes: a nuestros hijos y nietos, un legado de vicios o una herencia de virtudes.
Artemisa no es un destino. Es un límite. Y esta vez, el juicio no será sobre si podemos llegar, sino sobre si tenemos algo que hacer cuando lleguemos.
https://t.co/fh9fA4Ep6C
La Auditoría Superior de la Ciudad de México y la Secretaría de Salud de la Ciudad de México @SSaludCdMx sostuvieron una mesa de trabajo para dar seguimiento a las recomendaciones de la revisión de la Cuenta Pública 2024.
Se fortalece así la coordinación institucional y el cumplimiento de los procesos de fiscalización.
Draft IMSS 2026: el talento médico elige su destino @El_Universal_Mx
«Ser médico es aprender a escuchar el dolor y responder con conocimiento y humanidad»
Tita Ramírez
*La mañana se abre sobre el domo del Centro Social y Deportivo Churubusco del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social. La luz cae entre las estructuras metálicas y se extiende sobre los pasillos donde comienzan a reunirse decenas de especialistas de la salud. Llegan con paso firme. Algunos cargan mochilas donde guardan sus batas blancas cuidadosamente dobladas. Otros revisan una vez más los documentos que acreditan años de estudio, guardias interminables y decisiones tomadas frente a la vida y la muerte. Las credenciales cuelgan del cuello. Las miradas recorren el recinto con expectativa. Aquí comienza el Draft IMSS 2026.
No es solo un proceso administrativo. Es el momento en que cientos de médicos especialistas definen el lugar donde ejercerán su vocación y donde miles de pacientes, aun sin conocerlos, encontrarán atención y esperanza. *Personal del Instituto Mexicano del Seguro Social organiza accesos, verifica registros y orienta a los participantes. En otra área, familiares y acompañantes esperan con nerviosismo y orgullo*. Saben que detrás de cada especialista hay años de sacrificio, estudio y servicio.
Durante diez días, este espacio se convierte en el punto de encuentro entre el talento médico del país y las necesidades de salud de México. El mecanismo es preciso. Cada especialista cuenta con una cita previamente asignada. En el registro se integra la calificación final obtenida durante la residencia de especialidad, un indicador que establece el orden de elección de las plazas disponibles. Quienes alcanzan los mejores resultados eligen primero su destino profesional. Es un sistema que premia el esfuerzo, la disciplina y la excelencia académica. Siete días del proceso están destinados a quienes realizaron su residencia dentro del propio Instituto. *El IMSS mantiene uno de los sistemas de formación de especialistas más grandes de América Latina. Cada año, sus hospitales escuela forman cerca de la mitad de los médicos especialistas que egresan en México, una cifra que refleja el peso del Instituto en la formación del talento médico nacional*. Los tres días restantes se reservan para especialistas formados en otras instituciones de salud y universidades. Dentro del domo se instalan 35 stands, uno por cada Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada del Instituto. En cada espacio se presentan las plazas disponibles, las características de los hospitales y las necesidades específicas de cada región del país. Cada decisión importa.
*Porque detrás de cada plaza hay una comunidad que espera atención médica. Un hospital que necesita talento. Pacientes que aguardan diagnóstico, tratamiento y cuidado. El Draft del IMSS no solo distribuye médicos especialistas. Distribuye esperanza y capacidad de atención en todo el territorio nacional. Ahí radica su importancia. Cada médico que elige su destino también elige convertirse en parte de la gran red de atención médica que sostiene al sistema de seguridad social más grande de América Latina. El IMSS no solo forma especialistas. Los integra a una misión mayor: cuidar la salud de millones de mexicanos.
En ese domo, bajo la luz de la mañana, comienza una nueva etapa para cientos de médicos. Pero también comienza una nueva etapa para miles de pacientes que, sin saberlo aún, pronto encontrarán en ellos a quien los escuche, los diagnostique y los cuide. Porque la medicina, al final, no es solo una profesión. Es una forma de servir a la vida.
https://t.co/uaXmCJZhOM
@jorgegavino@LaCronicaDeHoy Control convencional Convenio 190 de la OIT primer tratado internacional que reconoce el derecho de toda persona a un mundo libre de violencia y acoso, incluyendo por razón de género
@jorgegavino@LaCronicaDeHoy Que en ese orden de avances y retos también sea progresivo el
derecho a un trabajo libre de violencia y saquen de la congeladora legislativa #cámaradediputados el proyecto de decreto en materia de violencia laboral porque la violencia laboral también es de género #8M 💜
Hoy conmemoramos el Día Internacional de la Mujer.
Reconocemos el trabajo, la dedicación y el liderazgo de las mujeres que fortalecen nuestras instituciones y nuestra sociedad.
Reiteramos nuestro compromiso con la igualdad sustantiva y el respeto pleno a sus derechos.
#8M
#DiaInternacionalDeLaMujer