🇪🇸ANDER HERRERA en "EL CAMINO DE MARIO"
"Para el hincha de #Boca, #Boca ESTÁ A NIVEL DE SU FAMILIA, es difícil explicar si no lo experimentas.
Lo máximo que he vivido en mi vida en un ambiente de fútbol fue contra river que ganamos 2-0, estaba que se caía el estadio.
Subís las escaleras y ves a 55.000 dementes, con todo el cariño del mundo: locos, enfermos, gritando y saltando.
#Boca no es una locura, es una DEMENCIA, es una cosa inexplicable, por eso #Boca es lo que es".
💙💛💙
El gol agónico de Jagger Herrera, que le puso un moño a su gran tarde en la cancha de Independiente, a un par de cuadras de donde hace dos meses se ganó el puesto en Primera, fue el premio para un Boca que, pese a no haber manejado los tiempos del partido, nunca dejó de llevar peligro al arco rival.
El rendimiento del local, que hace una semana había entrado a jugar el clásico de Avellaneda sin ese ímpetu que se le vio este domingo, le da aún más valor a la victoria xeneize: 23 remates tuvo el Rojo en los noventa y pico de minutos que jugó Arasa (e increíblemente Marcone), el registro más alto que recibió Boca en 3 años, desde el choque de vuelta de semifinal de Libertadores 2023 ante Palmeiras, la del partidazo de Barco, el desborde de Merentiel, el gol de Cavani, las atajadas de Chiquito Romero y el último penal de Pol Fernández para meterse en otra final de América.
Sin embargo, las más claras antes de romper el cero las tuvo el Xeneize: el remate desviado de Flores y el mano a mano de Merentiel en el primer tiempo, el pif del uruguayo ante un penal en movimiento servido por Leonel, en su mejor jugada dentro de otro partido en el que no le salió casi nada, y el cabezazo débil de Ascacíbar ante un buen centro de Villa en la segunda mitad.
Paredes, que a 16 días del desgarro jugó el partido completo en otro gesto de liderazgo de capitán, aportó más con su presencia y orden que con sus pases indetectables. Delgado metió y Ascacíbar entró poco en acción en un mediocampo que esta vez por momentos se vio superado por un trámite frenético que llevaba a la pelota de área a área.
Se extrañó a Blanco, exacerbado por el flojo partido de Braida. Lozano alternó buenas y malas. Herrera, que tuvo que lidiar con los buenos pivoteos del Chimy Ávila, ya era la figura del equipo antes del gol, imaginate después. Velasco sigue quedándose en intentos. Merentiel falló en el área. Valencia no cambió la ecuación. Villa no pudo en el uno contra uno, pero mandó el centro del golazo de Jagger. Y bienvenido Álvaro Montero al arco de Boca: mostró seguridad cuando el Rojo lo exigió y tuvo una atajada de esas que se recordarán si el equipo del Vasco corona en dos fechas.
Se viene River a la Bombonera con el paraguas abierto y no precisamente por El Niño. A jugarlo como los últimos dos Superclásicos. A vivirlo desde el pitazo inicial. Al grupo se lo ve fuerte y eso es muy importante. Nosotro’ alentamos.