Mi mamá, mis hermanos, mi papá, mi sobrino, el Matteo, estoy segura y sigo sosteniendo que muchas cosas lindas nos merecemos y estar en paz, tranquilos y sin miedo es lo que más necesitábamos.
Me quiero quedar en el mundo del Germán. En su felicidad por verme cuando sale de la escuela. En sus preguntas inocentes. En sus ojitos llenos de alegría porque la ma hizo guiso. En el alivio por terminar la tarea y en el disfrute de compartir cosas con su primo.
El año pasado solo iban dos horas de cuando nos veíamos por primera vez. Dos horas de ese instante que te acurrucaste en mi pecho, fueron días muy difíciles y mamita qué lo siguen siendo. Pero pasaron 365 días. Los más felices e intensos también. 1 año de mi bebito.