Por más que inviertas energía para cambiar con la cara ganadora de la moneda, el destino siempre termina arrojándote algo difícil para recordarte que todo debe equilibrarse.
Cada vez que voy al Búho, mi mala suerte se desborda.
Nunca fui un hombre
malo... Fui un hombre
torpe, uno que cargaba el
corazón limpio pero las
manos llenas de errores,
nunca supe herir con
intensión, pero aun así herí
y ese es el peso más
insoportable; saber que
sin maldad, también se
puede destruir todo lo que
uno ama...
La redención no trata de perdonarse a un mismo, sino de aceptar que es capaz de cometer errores y aprender de ellos, capaz no te perdonas a ti mismo, pero no tendrías porque juzgarte brutalmente si buscas mejorar cada día, aunque sea con un pequeño paso todos los días.
Si algún día consigues una relación actuando como alguien que no eres, después tendrás que sostener ese personaje todos los días. Y eso suele terminar mal para ambos.