Posiblemente Sevilla sea el último gran bastión del fútbol por excelencia que queda en España. Y sí, he dicho fútbol de verdad.
Porque en pocas ciudades de España se vive todavía el fútbol como se vive aquí.
Sevilla FC y Real Betis no son simplemente dos equipos. Son dos formas de entender la vida y la misma ciudad, dos familias enfrentadas durante generaciones, dos colores que se heredan y una rivalidad que forma parte de la propia identidad de la ciudad.
Aquí se discute de fútbol en el bar, en el trabajo, en casa, en la calle… y también con quien no conoces de nada.
Mientras en otras ciudades el fútbol parece caminar cada vez más hacia el negocio, el espectáculo, el centralismo y las grandes marcas, en Sevilla todavía conserva algo mucho más antiguo:
pertenencia.
Aquí no se elige un equipo porque gane más o porque tenga mejores jugadores.
Aquí,, se nace del Sevilla o del Betis.
Y quizá por eso Sevilla siga siendo uno de los últimos lugares de España donde el fútbol no es solamente fútbol.
Es una manera de vivir.
Han pegado, han robado, han perdido tiempo, cerdos, miserables, antideportivos, anticompetitivos. Me cago en toda Argentina y me sobra mierda para Tel Aviv por financiarles. A mamar Milei, Trump, Netanyahu, Infantino y todos sus muertos.
“Que sea gol por favor” decía Ferran en un gol que era el 5-0 vs Arabia. Estaba jodido.
Ha metido el gol más importante de la historia de nuestro país.
Cojones de toro. Soy fan del tiburón.
McAllister debería estar expulsado ya por dos entradas claras de amarilla y no lleva ni amarilla.
Dios sabe el robazo histórico que nos van a pegar hoy.
That little boy was in tears, yet he was still consoling his father. This might be the most emotional moment I’ve ever seen in football🥹❤️❤️
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