Tenemos que entender que el pasado es imborrable y el futuro impredecible, no tiene ningún sentido enfocarnos en algo que no sea hoy porque no lo podemos controlar.
Con fortuna, amanecerá otro día, y con él, otras oportunidades traídas por la marea: para construir otros sueños, degustar nuevas carcajadas, experimentar nuevos instantes y cruzar caminos con nuevas personas.