Eliminamos 359 cargos gerenciales.
Ya dimos de baja 9 mil cargos y alcanzamos la planta administrativa más baja de los últimos 10 años.
La eficiencia del Estado no solo es una cuestión técnica: es un deber moral con los porteños que lo sostienen con su trabajo.
Esto también es orden.
Cambiamos el Estatuto Docente y le pusimos fin a un sistema que nivelaba para abajo.
El mérito, el esfuerzo, la vocación vuelven a importar. Se terminaron los kioscos pedagógicos y ya no da lo mismo estar o no en el aula. Ahora el presentismo pesa en la calificación.
Los buenos maestros vuelven a ser reconocidos. Esto también es ordenar.
1.022 policías nuevos. Más de 28.000 en toda la Ciudad.
Malas noticias para los que quieren convertir esta Ciudad en lo peor del conurbano.
Ley y orden.
Mal día para los delincuentes. Buen día para los porteños de bien.
1.022 policías nuevos. Más de 28.000 en total en las calles de la Ciudad.
Ley y orden.
Hace 210 años nuestros próceres declararon la Independencia.
Sentaron las bases de una Patria que se sostiene sobre los valores que compartimos, las virtudes que decidimos honrar y las instituciones que construimos para protegerla.
La libertad. El respeto por la ley. El honor. La valentía. El esfuerzo. El mérito. El sentido del deber. La responsabilidad. El servicio a los demás.
Son los valores que nos unen desde hace más de 200 años.
¡Viva la Patria!
BANCO DE ADN DE DELINCUENTES
Creamos el Registro de Perfiles Genéticos, un paso inédito para no dejar ni un solo malviviente libre. Vamos a poder cruzar el ADN de las escenas del crimen, identificar a los culpables y conectar investigaciones.
Se terminó el vale todo.
Ley y orden.
El paso al costado de Manuel Adorni era lo que correspondía. Nunca debió llegar a este punto. Ahora el Gobierno puede volver a enfocarse en lo importante: avanzar con las transformaciones que los argentinos esperan y dejar atrás una crisis que era completamente evitable.
Desde el PRO lo dijimos desde el primer día. La permanencia de Adorni solo generaba más desgaste, más ruido y más costos para un Gobierno que necesita cuidar el capital político que recibió de la sociedad para impulsar el cambio. También fuimos claros en que la decisión final era una responsabilidad exclusiva del Poder Ejecutivo.
El Presidente finalmente tomó la decisión correcta. Ahora es momento de dejar este episodio atrás y concentrarse en lo que realmente importa: consolidar el cambio y sostener las reformas. Seguimos comprometidos en blindar los cambios que demanda la sociedad.