Somos este equipo, somos los millones que integran al país, somos los que sueñan con lograr el objetivo, somos los que alientan con todo el corazón..
Somos más de 26, #SomosMéxico. 💚🤍❤️
#MatchDay against England in the Round of 16. It’s all in and all together. 💚
Incondicionales, let’s make our home felt and show the world that #SomosMéxico. 🇲🇽
🗣️“Alemania quedó en el pasado, yo apoyo y amo a México” 🇲🇽
Este aficionado de Alemania ya olvidó sus colores y ahora apoya a la Selección Mexicana. 😱🇩🇪
This Mexico fan handing out Japanese flags to fans at the stadium… the smiles were everything! One game, one love 🇲🇽❤️🇯🇵
Football continues to prove it brings the world together
🇲🇽 | Un reportero de ESPN estaba en vivo haciendo la previa del partido de México cuando de la nada, llegaron unos aficionados, lo cargaron y lo aventaron por los aires.
Lo mejor de todo es que siguió narrando como si nada, qué momentazo JAJAJ 😅
La avenida Paseo de la Reforma abarrotada luego de que una multitud de fanáticos llegaran a celebrar la victoria de la selección mexicana contra el representativo de Corea del Sur en un partido que se jugó en Guadalajara, Jalisco.
A veces me pregunto hasta qué punto nuestra percepción de la realidad acaba deformando la propia realidad.
Estos días lo veía con el fenómeno de .
Miles y miles de personas comprando entradas.
Colas interminables.
Hoteles llenos.
Personas emocionadas.
Gente disfrutando y siendo feliz durante horas.
Y, aun así, aparece otro porcentaje de personas absolutamente enrocadas en el mismo discurso: “no canta bien”,
“no se le entiende”,
“no entiendo cómo puede gustar”.
Y ahí aparece una reflexión interesante.
¿Quién tiene razón?
¿Los millones de personas que conectan emocionalmente con su música?
¿O quienes necesitan argumentar constantemente por qué ese éxito “no debería existir”?
Quizás el problema es que muchas veces el ser humano vive obsesionado con tener razón, en lugar de intentar entender por qué algo conecta con tanta gente.
Porque cuando un artista llena dos estadios en Barcelona y diez en Madrid, quizá ya no estamos hablando únicamente de música.
Estamos hablando de impacto cultural, emocional y generacional.
Y eso no significa que te tenga que gustar.
Pero sí debería hacernos reflexionar sobre algo: la realidad no desaparece solo porque no encaje con nuestra percepción de ella.
Tal vez una parte importante de la madurez consiste en aceptar que algo puede no resonar contigo… y aun así ser extraordinariamente valioso para millones de personas.
Menos necesidad de imponer criterio.
Más curiosidad por entender el mundo que viven los demás.
Probablemente viviríamos más ligeros.