Este hombre se llama Ricardo. Lleva más de tres años viviendo en una furgoneta porque su única casa fue tomada por unos marroquíes y su pensión es de 450€.
Con el ‘decreto Maricarmen’, no podrá recuperarla ya que será imposible desahuciar a quien se considere "vulnerable".
🔴#ÚLTIMAHORA La UCO confirma los contactos de las cloacas del PSOE con los narcos contra la juez del caso del hermano de Sánchez: «Había que eliminarla»
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Imagina que gana la ultraderecha y retrocedemos tanto, tanto, que hasta Renfe devuelve el 100% del importe del billete de AVE si llega 10 minutos tarde.
Puta e inmensa tomadura de pelo: Cinco años sin pagar un alquiler de 360 euros gracias a los decretos del Gobierno y todavía dice que se va a un albergue a que la Hunta le dé una vivienda.
Casta de parásitos e inalquilables.
#hazteabogado
Alquila un piso, paga los primeros meses una cuota nada alta de 360 euros y lleva 5 años sin pagar nada, ni renta ni suministros ni comunidad. Han parado 4 veces el desahucio. Ha tenido 2 hijos siendo okupa. Ella me da ninguna pena. A los niños a un centro o con los abuelos.
Venden un desahucio en Jaén como un drama.
Y luego el hijo de la propietaria de 76 años explica que la inquiokupa lleva 5 años sin pagar, debe 20.000€, la renta es de 360€/mes y la necesitan para pagar la hipoteca.
Adivina a quién defiende el Gobierno.
La casera de esta jeta era una anciana de 80 años que no se llamaba MariCarmen y le cobraba 360€ de alquiler en una capital de provincia.
5 años sin pagarle el alquiler, ni suministros ni nada a pesar de cobrar un alquiler muy por debajo de mercado.
Si una cosa ha sacado esto de la vivienda es que el 95% de los inquiokupas de este país no paga por que no le sale de los cojones.
Es desolador.
Mientras hay gente que se levanta a las seis de la mañana, paga impuestos durante décadas y mantiene el sistema, resulta que hay individuos que viven del Ingreso Mínimo Vital sin aportar un solo esfuerzo real… y se permiten el lujo de nombrarse “portavoz de urbanismo” de una acampada ilegal en pleno centro de Madrid.
No están ayudando a ancianos.
No están limpiando el monte.
No están haciendo labores de apoyo a personas con movilidad reducida.
Están ocupando un espacio público, montando su mini-ciudad particular y dedicando el día a dibujar mapitas de la “plaza de la Villaciosa”, la “calle del 26 de septiembre” y otras ocurrencias.
Porque, claro, como no tienen nada que hacer, hay que entretenerse en algo.
Y encima se lo toman en serio. Hay comisión de urbanismo. Hay un geógrafo geolocalizando baldosa por baldosa.
Hay planes de digitalizar el mapa. Todo muy profesional. Todo muy de “ciudad alternativa”.
Mientras el resto del país se pregunta cómo es posible que esto ocurra en la capital de España.
Esto no es solidaridad.
Esto no es activismo.
Esto es la perfecta imagen de una generación (o de una parte de ella) que ha interiorizado que el esfuerzo es opcional y que el Estado les debe una casa, un sueldo y un espacio público para sus experimentos.
Mientras sus padres y abuelos trabajaron cuarenta o cincuenta años sin vacaciones de por vida, para pagar su casa y otra para una mejor jubilación, estos exigen una, que se la expropien, sin haber pegado un palo al agua.
Y lo más grave: España necesita importar mano de obra porque aquí, en el país con uno de los paros más altos de Europa, resulta que no se encuentran trabajadores.
Pero sí sobran “portavoces de urbanismo” de acampadas ilegales.
España se ha convertido en un manicomio.
Un país donde se normaliza la okupación, se romantiza la ociosidad subvencionada y se llama “fascista” a quien defiende el orden mientras se blanquea a quienes han ejercido la violencia como a los etarras de Bildu.
Esto no es sostenible.
Esto no es progresismo.
Esto es la lenta degradación de un país que ya no distingue entre derechos y privilegios, entre esfuerzo y exigencia, entre espacio público y cortijo particular.
Y mientras tanto, el mapa sigue creciendo.
Baldosa a baldosa hacia el Estado fallido y la degradación total de una sociedad que va directa al precipicio.
Descorazonador y frustrante