No quiero que toda mi vida sea aprender a soltar. Por una vez, quiero encontrar un lugar donde pueda quedarme y descansar con la certeza de que no tengo que irme. Quiero conocer esa sensación de pertenecer, de construir raíces y sentir que finalmente estoy en casa.
en estos días caí en un mini hueco porque me puse a pensar en lo mal que he permitido que me traten y es muy heavy porque yo jamás le haría a alguien lo que me han hecho a mí
Cuando llegas a tu casa, entras a tu habitación y se te ponen los ojos llorosos porque tienes tantas cosas en la cabeza que no sabes como gestionarlas y ya ni sabes que hacer con tu vida. Es horrible sentirse así
Porque hay trenes que solo pasan una vez.
Que ya no vuelven.
Y te subes sin dudar, aunque sepas que van a estrellarse.
Porque es más fácil seguir viviendo con la certeza de lo que no fue que con la incertidumbre de lo que podría haber sido.
Es así.
Nunca nos despedimos de las personas; simplemente construimos nuevas habitaciones en nuestra mente donde su presencia ya no ocupa todo el espacio. La antigua habitación nunca se cierra; simplemente se vuelve más silenciosa.
No acepté tu muerte en el velorio, ni en el entierro. Lo acepté cuando al día siguiente entré a tu cuarto y tú ya no estabas, cuando tu ropa seguía guardada, cuando no estabas para comer con nosotros. Ahí fue que entendí que nunca más te iba volver a ver.
vi a un chico taparle el sol con la mano a su novia mientras ella hablaba. No la interrumpió, no apuró el momento; solo se quedó ahí, cuidándola del ruido y de la luz. Y pensé que tal vez el amor es eso: alguien que te cuida incluso cuando no lo pides.